Todo en este mundo, cada momento de cada día, tiene la capacidad de enseñarnos el significado del perdón y de ofrecernos sus regalos si se entrega al Espíritu Santo. Esta idea me resulta reconfortante. El mundo es totalmente neutral. Ninguna forma, evento, situación, circunstancia o relación tiene sentido en sí misma.

Sin embargo, cuando se entrega al Espíritu Santo para Su propósito santo, todo tiene significado. Creo que ésta es una manera en la que los estudiantes del Curso eluden la trampa de sentir un dominante sentido de falta de significado en sus vidas después de comenzar el Curso. Debería ser exactamente lo opuesto.

Estamos intercambiando una vida sin propósito por una con propósito. Con el Espíritu Santo al lado nuestro en cada paso del camino, en última instancia seremos conducidos más allá de esta ilusión de vida hacia la Vida en Dios; más allá de todo temor, dolor y sufrimiento, hacia la perfecta seguridad y Amor eterno allende lo imaginable. La mentalidad recta en nosotros nos condujo hacia el Curso, ¿qué puede provocar más dicha que eso? ¿Qué podría hacernos sentir más plenos?


Comenzando El Día Con Mentalidad Recta


Es interesante observar tus pensamientos durante los primeros momentos luego del despertar. Tus ojos todavía no están abiertos pero tus pensamientos se aceleran imaginando todas las formas en las que puedes encontrar confort físico o psicológico en el día por delante. Este es el propósito que parecen tener los días: saciar esa profunda sensación de carencia, de “ahogar su sufrimiento”(L-pI.182.2.:2). Adormecer, los mejor que podamos, nuestras implacables sensaciones de estar sin hogar. Buscamos un hogar en la comida, en los juegos, en la búsqueda del espacialismo.

Construye miles de casas, pero ninguna de ellas satisface a su desasosegada mente... El Cielo no tiene substituto. Lo único que él jamás construyó fue un infierno.
L-pI.182.3:3,6,7
 

Este es el motivo por el cual comenzar el día compartiendo un momento quieto con el Espíritu Santo puede ser tan beneficioso (M-16.2:6).

Me gusta comenzar cada día con este pensamiento quieto: “Hoy es otra oportunidad para debilitar mi identificación el ego”. Mi día tiene así propósito y significado y un subyacente sensación de dicha.


 

volver