Esta vida es un sueño, nos dice Un Curso en Milagros, pero no hace falta que sea una pesadilla. Lo que nos ofrece el Curso no es un regreso al Cielo, ni siquiera la experiencia llamada revelación, sino un cambio de parecer aquí y ahora, en el nivel donde lo necesitamos. Donde haya miedo, el Curso nos enseñará a reemplazarlo con confianza. En vez de conflicto, paz interior.

Pero esto no significa que trabajar con el Curso es todo gracia y éxtasis: por lo contrario, puede desarmar toda tu vida. Pues así es como se siente que pases del revés y patas para arriba al derecho. En el Manual para el Maestro se describen varias etapas de este desarrollo, de los cuales cuatro de seis son tiempos de incertidumbre, aún de dolor. Somos ambivalentes en esto de ser felices, y, más que de dar un salto alegre sobre el arco iris, el proceso probablemente exija dar un paso sospechoso para adelante y dos pasos para atrás.

La causa de la felicidad es que el sueño infeliz ha sido contestado
Pues lo que es felicidad para el verdadero Ser es temor y pérdida para el ego. La felicidad del que habla el Curso amenaza nuestra propia imagen que tanto atesoramos y a cada valor que tenemos. Es algo bastante distinto de lo que el ego considera "feliz". Lo más cerca que puede llegar el ego a la "felicidad" es su propia continuidad: quiere bienestar y éxito para el cuerpo individual, quiere que la culpa y el conflicto estén velados, que el enojo se justifique, y que el mundo sea maravilloso y si no, tratar de cambiarlo. El ego no quiere confianza en la incertidumbre, humildad, voluntad de aprender. Y que su propia importancia no se tome en serio es peor que el ajo para los vampiros.

La cristiandad ha dominado las actitudes occidentales durante siglos con la idea de un Paraíso reprochablemente perdido, y un Cielo condicionado según nuestro comportamiento en el futuro. Pero esta confusión de felicidad con sacrificio y culpa convierte al Cielo, más que en un abrazo y una bienvenida de regreso a nuestro hogar, en algo parecido a un club exclusivo ("para socios solamente"; "no se permiten usar vaqueros"; ¿aburrido? seguramente, siempre que logres entrar).

La corriente de pensamiento actual subraya que la felicidad es un estado de conciencia, dependiendo más de cómo interpretes los eventos que del evento en sí. Es tu responsabilidad no esperar hasta que te ofrezcan la bandeja, sino tomar la porción de torta que apeteces. Este enfoque vuelve a darle importancia a la libertad de elección, y al efecto poderoso que tiene tu forma de pensar en tu experiencia de la vida. Pero al ego siempre le gustó la idea de poder dictar la forma en que encontrará la felicidad en el mundo, y se unirá a cualquier sistema mágico, de pensamiento positivo, o de control mental que lo logre. Si la actitud de "mañana, algún día, nunca" fomenta la culpa y la impotencia, esta otra actitud alimenta lo que el Curso llama "compulsión de obtener" T67) Ambos apuntan a una felicidad que no se encuentra aquí, ahora, y en la mente.

La felicidad que el Curso da no es que se te cumplan tus necesidades emocionales y materiales, que se resuelvan tus problemas, ni que un beso sane mágicamente tus zonas dolorosas. Este puede ser un beneficio añadido, pero no es la meta. Lo que el Curso enseña es cómo liberar tu mente de los embrollos y formas de miedo que te quitan la felicidad: tu enojo, culpa, envidia, necesidad, miedo, defensa, orgullo, actitudes enjuiciadoras. La felicidad no se aprende, sino que se descubre. Emerge a medida que se desaprende a ser infeliz.

El sueño feliz no significa conducir sin obstáculos por la vida, ni la felicidad en términos de Rolls Royce, semáforos en verde y estacionamiento sin cargo. La causa de la felicidad es que el sueño infeliz ha sido contestado, y esa respuesta está siempre contigo, no importa si el ego te tira barro o rosas a tu parabrisas. "La verdad es verdad. Es lo único que importa, lo único que es real, y lo único que existe" T302.



volver