En la Biblia, se nos aconseja a “orar sin cesar”. En el “Canto de Oración”, apéndice de Un Curso de Milagros, leemos,

“Todos oramos sin cesar. Pide y habrás recibido, porque tú has establecido lo que quieres”.

De acuerdo con este pasaje, estamos en oración constante, pero la mayor parte del tiempo no estamos realmente conscientes de qué es lo que queremos o queremos obtener de una situación en particular.

¿No sería acaso preferible que nuestra plegaria sea para ser conscientes de lo que Dios quiere que hagamos en cada situación de forma tal que podamos sentir Su paz y conocer Su Voluntad para nosotros?

Permanece en mi mente todo el día, Padre mío” es una plegaria de fe, liberación, confianza y de terminación del temor. ¿Qué puede herirnos o causarnos inquietud cuando sabemos que la Fuente de todo amor y ayuda está con nosotros “cuando nos despertamos” y “ derrama Su luz sobre nosotros todo el día”?

Muchos de nosotros podemos tener momentáneos destellos de este tipo de protección y sin embargo esta lección del Libro de Ejercicios nos ofrece una plegaria que puede elevar nuestras mentes más allá de la soledad y confusión para recordarnos que:

“…[Tú[Dios]] has estado conmigo y porque siempre estás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando te llamo”

Cuando invitamos a Dios para que esté en nuestras mentes a lo largo de todo el día, estamos entrenando a nuestras mentes para pensar con Dios. Tenemos más voluntad para contemplarnos, a nosotros mismos y a nuestros prójimos, con ojos amorosos llenos de compasión; ya que el amor es el poder de Dios.

Tenemos fe en que las cosas que ocurren en nuestra vida o en la vida de los otros están sucediendo para un bien mayor que el que nosotros podemos ver en este momento, ya que la fe es la conciencia de Dios.

Y, confiamos que Dios revelará Su plan y el propósito para nosotros, ya que la confianza es la experiencia de Dios.

Dios no nos abandonará porque somos Sus Hijos y Su amor por nosotros es infinito.

“Ten fe en Aquel que es tu Padre. Deja todo en Sus manos. Deja que Él te revele todo y no te desanimes, pues eres Su Hijo”.

Todas las citas fueron tomadas de la Lección 232 del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros®

 



volver