Para la mayoría de nosotros esta es una declaración entusiasta y una que queremos aceptar y experimentar. Parece impensable que alguien no quiera liberarse del sufrimiento. Y sin embargo, todo lo que necesitamos hacer es contemplar al mundo y ver todo el sufrimiento y dolor y preguntarnos si este pensamiento es realista o tan solo un deseo.

¿Es esto realista?

Este ejercicio establece que el propósito para el cual hemos nacido en este mundo es el de alcanzar este conocimiento:

Hoy puedo liberarme de todo sufrimiento.

El Curso nos dice que esto no tiene nada que ver con la forma que percibimos, sino que tiene que ver con nuestra experiencia de liberación de nuestras propias mentes encarceladas.

Como dice la lección,

El sufrimiento del Hijo de Dios ha terminado.
Pues él oirá Tu Voz exhortándole a que busque la visión de Cristo a través del perdón y se libere para siempre de todo sufrimiento.

Esta lección acentúa la necesidad de dar; de hacernos a un lado con respecto de los juicios que hacemos de las situaciones (los cuales sólo nos mantienen en el dolor) y de permitirle a la visión de Cristo que nos enseñe nuestra unidad en el amor y en el servicio.

La Madre Teresa contó una vez una historia sobre una villa miseria en la India donde una madre y sus cuatro hijos vivían en una choza y no habían comido durante varios días. Un transeúnte pudo darle a esta familia comida suficiente para un día, pero la madre, en vez de guardar el alimento para su familia, le dio la mitad a otra madre con cuatro hijos para que todos pudieran comer. El mundo juzga como enorme el sufrimiento de esa madre, pero para ella fue grande la alegría de poder compartir algo con su amiga. En ese momento, ambas fueron liberadas.

¿Es tan solo un deseo?

Liberarnos del sufrimiento parece ser deseado desde un principio, pero si sentimos (en algún nivel) que nuestro dolor nos “consigue” algo, no vamos a poder ver la liberación como nuestra salvación. Y en realidad debemos sentir que el dolor nos ofrece algo, ya que seguimos eligiéndolo en nuestras vidas o lo vemos en las vidas de los otros.

Nuevamente, es donde el punto principal de esta lección es permitirle a la Voz de Dios que nos guíe a través de la visión de Cristo para extender el perdón hacia nosotros y los demás realmente nos ayuda.

Pero si sentimos que nuestro dolor nos consigue algo, necesitamos dejar de pelear con nuestros temores y aprender a comprenderlos y permitirle al Espíritu Santo que nos muestre, sin juicios, lo que la liberación del sufrimiento puede ofrecernos realmente.

No hay ningún propósito en sentirnos culpables por el valor que le hemos asignado al dolor y al sufrimiento, ya que al hacer esto le damos al dolor y al sufrimiento una gran fuerza y poder sobre nosotros.

Se nos pide que simplemente nos dejemos de lado el valor que le hemos dado al sufrimiento y que no lo utilicemos como un ídolo ante Dios. Dios nos ha proclamado libres de sufrimiento, redimidos y salvados.

¿Existe en realidad algún propósito para oponernos a la Voluntad de Dios?

“Padre, te doy las gracias por el día de hoy y por la libertad que estoy seguro me ha de brindar.
Hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido.
Su sufrimiento ha terminado”

Todas las citas fueron tomadas de la Lección 340 del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros®.

 



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