Al entrar en este año, estaba pensando en la  película 2001: Una Odisea del Espacio y jugaba con la idea de ponerle ese título a un artículo.  Pero no sabía como hacer que el título encajara.  Luego me di cuenta. ¿Encajarlo?  ¡Estaba tratando de encontrar algo específico sobre el cual escribir acerca de los milagros este año … como si cada año, cada mes, cada semana, cada día, cada minuto y cada segundo no fueran acerca de los milagros! ¡Por supuesto que lo son! ¿Por qué habría de ser diferente este año?  Bueno, no debiera, pero es en este año que se celebra el 25 aniversario de la fecha en que Un Curso de Milagros primero se publicó…Junio 22, 1976 para ser exactos.  De modo que supongo que es un hito, un tiempo de reflexión sobre la odisea milagrosa que hemos llevado a cabo juntos.

Cuando hablé por primera vez con Judy Skutch Whitson (presidente de la Fundación para la Paz Interior, editora original del Curso) acerca del aniversario del Curso, me encantó aceptar su invitación para organizar la celebración (¡a mí me gustan las fiestas!)  Me sentía cómoda creando una atmósfera amorosa, gozosa y nutritiva para que los estudiantes del Curso se unieran y celebraran un material cuyo propósito es ayudarnos a sanar.  Y eso es lo que hicimos el 23 y 24 de Junio, 2001.

Yo quería que celebráramos la historia del Curso y cómo cada jugador en la vida del Curso tuvo un propósito específico (que es mucho más fácil de ver en retrospectiva) pero también quería crear una experiencia personal para cada persona que asistiera…una experiencia que podía vivir y llevarse con ellas a casa.  Así que oré: “¿Qué es lo que Tú quisieras que haga, Padre?”  La respuesta era claramente para mí: volver a comprometerme con los milagros ahora mismo.  No esperar hasta la  fecha de la conferencia, sino ahora mismo.  Y yo los invito a hacer eso ahora también, ya sea que hayan asistido a la conferencia o no, hagamos de este año un recompromiso con los milagros.

Pero ¿qué significa volver a comprometerse con los milagros?  Yo retrocedo a mi experiencia personal del Curso para darles mi respuesta.  He estado estudiando el Curso por unos 24 años a estas alturas.  No tuve ninguna experiencia reveladora en que el Curso me llegara…no había tenido ninguna crisis nerviosa, ninguna adicción, ni divorcio ni otro suceso mundano que cambiara mi vida como les sucedió a otros estudiantes de larga data que he conocido.  Yo era una estudiante bastante “normal” y “feliz” … tipo La Familia Ingalls.  Pero, como todos sabemos, aún ellos tuvieron sus problemas que enfrentar…sólo que no eran tan fáciles de ver.  Bueno, con el Curso se me ha dado la oportunidad de “ver”.  Cuando la gente me pregunta qué es lo que logré con mi estudio de más de 24 años, yo digo: conciencia.  Cuando al Buda se le preguntó qué era, él dijo: despierto.  Bueno, yo todavía no estoy despierta, pero me alegra ser un poco más conciente de lo que era.

Soy consciente de mis pensamientos ahora y sé cuándo me están llevando de paseo hacia una pesadilla terrible.  También estoy consciente de que tengo la elección de ir o no.  Ahora, la conciencia no siempre significa que tomo la decisión más pacífica para mí, pero en ese caso también soy conciente de eso… y ese es un gran logro.  Mi conciencia me libra de tomar otras decisiones, me recuerda que Dios me ama, me demuestra mi conexión con mis hermanos, me ayuda ver que me puedo liberar de un mundo de dolor y muerte y ver un mundo de esperanza y posibilidad.

A medida que escribo esto, me entero de  otra matanza en una escuela… esta es la segunda en el área de San Diego, California.  Todos queremos encontrar la forma de arreglar este terrible problema, como si analizar el problema fuera la solución.  Para mí la “respuesta” no es cómo arreglo el problema allá afuera, sino cómo reacciono ante él dentro de mi mente y mi corazón.  Quiero ser consciente de lo que pienso.  ¿Mis reacciones promueven sentimientos de temor y poca valía… de la impotencia de marcar una diferencia? ¿Me separa de mi hermano al hacer que él esté equivocado y que yo esté en lo correcto? ¿O hay otra alternativa en este mundo de separación desesperante?

El Curso nos dice que hay una verdadera alternativa dentro de un mundo que sólo nos ofrece alternativas con un mismo resultado.  Esta alternativa real es una que finalmente nos guía fuera del dolor de esta ilusión.  ¿Cómo lo encontramos? No mediante la búsqueda de caminos de este mundo sino siendo llevado por el camino de Dios. Verán, siempre estamos en el camino a Dios, es sólo que lo hemos olvidado, de modo que ser conciente se convierte en la clave para la sanación.  “La conciencia de Dios no nos da una vida maravillosa. Nos da la conciencia de Dios” (tomado del almanaque perpetuo de Hugh Prather).

Los desafíos tal vez sigan ocurriendo en este mundo y en nuestras vidas, pero ahora tenemos nuestra respuesta… la conciencia de Dios.  Esa conciencia nos muestra que la interconexión de la vida es nuestra salvación en este mundo.
¿De qué manera transforma esto a tu vida?  Dándote una alternativa que funciona en un mundo que no funciona.  Un Curso de Milagros nos dice:

Todas las alternativas que el mundo ofrece se basan en esto: que eliges entre tu hermano y tú; que tú ganas en la misma medida en que él pierde; y que lo que tú pierdes es lo que se le da a él.  ¡Cuán rotundamente opuesto a la verdad es esto, toda vez que el único propósito de la lección es enseñarte que lo que tu hermano pierde, tú lo pierdes también, y que lo que él gana es lo que se te da a ti! (T738)

La conciencia comienza a mostrarnos la falacia del enfoque del mundo acerca de la salvación: estamos separados y necesitamos proteger nuestra separación…si otro gana, nosotros perderemos y si otro pierde nosotros ganaremos.  Eso tiene sentido en un mundo basado en la mentira de la separación, pero ese enfoque nos está costando la conciencia de Dios y la verdad de quienes somos.  La conciencia nos muestra que: lo que otro pierde tú lo pierdes y lo que otro gana tú lo ganas también.  Imagina el mundo que experimentarías si por sólo un día vieras esta conciencia.  No habría ningún deseo de lastimar o atacar a otro, sabiendo que sólo nos lastimaríamos a nosotros mismos.  Nuestro deseo de tener razón y hacer que el otro se equivoque no nos aportaría ningún beneficio.  Tendríamos la voluntad de permitir que el Espíritu Santo nos mostrara la belleza de cada encuentro santo, sin enjuiciarlos.  Veríamos a cada individuo como la gloriosa creación de Dios que ellos (y nosotros) debiéramos ser.  ¡El mundo no tiene que cambiar para que nosotros tengamos esta conciencia, pero ya que el mundo es sólo un pensamiento, estará afectado por tu conciencia, mi conciencia, su conciencia…nuestra conciencia!

 El Dalai Lama ha dicho, “La educación es mucho más que cosa de impartir el conocimiento y la habilidad para lograr metas estrechas.  También se trata de abrir los ojos del niño a las necesidades y derechos de otros.”  Nosotros somos el niño.  A medida que nos hacemos más y más conscientes de nuestra interconexión, a medida que tendemos una mano de ayuda y bondad hacia otros, nos convertimos en recipiente de una vida sanada…de un milagro.

 Juntos volvamos a comprometernos con los milagros.  Volvámonos conscientes de nuestros pensamientos…volvámonos conscientes de nuestra unicidad …volvámonos concientes de la presencia de Dios.

El líder indígena y sabio Jefe Seattle hizo eco de este mismo pensamiento cuando dijo,

La humanidad no ha tejido la tela de la vida.
No somos más que un hilo en ella.
Hagamos lo que le hagamos a la tela,
Nos lo hacemos a nosotros mismos.
Todas las cosas están ligadas.
Todas las cosas están conectadas.

 Disfrutemos la odisea juntos pues no hay camino estando solo.

 



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