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Al comienzo de este año, me gustaría discutir un tema central de Un Curso de Milagros.
Un Curso de Milagros enseña que poseemos una radiante luz interior espiritual y que nuestro trabajo consiste en simplemente liberar esta luz interior. Eso es lo único que se nos pide.
No tenemos que convertirnos en mejores personas, obtener más cosas o perfeccionarnos de alguna manera. Simplemente necesitamos levantar los obstáculos de nuestra inherente gloria espiritual – para permitirle brillar.
El poeta Robert Browning en su poema “Paracelsus” escrito en el año 1835 ya había dicho algo similar al escribir “Existe un centro íntimo en todos nosotros, donde mora la verdad” y debemos “abrir un camino” a través del cual “el aprisionado esplendor pueda escapar”.
Según estas líneas, suelo contemplar a Un Curso de Milagros como una práctica de “doble liberación”:
1) Liberamos nuestros obstáculos interiores
2) Con el propósito de liberar nuestra luz interior
No necesitamos buscar esta luz en el exterior – la luz de la verdad, del amor, la belleza y la sabiduría. Simplemente debemos soltar nuestros obstáculos interiores para que la luz se derrame desde nosotros.
Esto es algo diferente respecto de otros acercamientos espirituales y psicológicos. En este trabajo estamos “des-haciendo” más que “haciendo” – des-haciendo nuestros pensamientos y creencias que hacen interferencia. Es reconfortante darnos cuenta que aquello que buscamos ya está dentro nuestro – y que sencillamente le estamos dando más lugar para que brille.
Por supuesto que cultivar esta práctica en el mundo puede ser un desafío. Permítanme compartir una metáfora para explicar mi pensamiento.
Imagina que has sido invitado a una convención de millonarios. Cuando cada millonario ingresa al salón, se le entrega un telegrama que parece oficial donde le hacen saber que ha perdido toda su fortuna. Es una broma, pero por algún motivo cada millonario lo cree.
Al principio, todos están conmocionados. Pero luego piensan “Bueno, quizás no sea tan terrible. Después de todo, ese amigo mío que está allí tiene mucho dinero y me conoce. Me va a hacer un préstamo para que pueda recuperarme”. Sin embargo, resulta ser que ese amigo ¡también ha perdido su dinero! ¡Y también esa persona y aquella otra y todas las demás! Todos están en bancarrota y la percepción de la pobreza se extiende como fuego.
Esto es lo que sucede en este mundo. Parece que hubiéramos perdido nuestra luz, grandeza y gloria espiritual – al menos, en alguna medida. Y así buscamos, tratando de recuperarla a través de alguna persona o situación especial. Pero al igual que los millonarios, nosotros hemos sido también engañados. No hemos perdido nuestra luz; es que hemos dejado de hacerla brillar. Hemos obstaculizado su luz con un conjunto de creencias erróneas.
Este es el porqué el Curso hace tanto hincapié en liberar nuestros obstáculos interiores. Todo lo que los millonarios necesitaron hacer es soltar los telegramas falsos. De igual modo, simplemente necesitamos soltar nuestros pensamientos falsos; pensamientos como “tengo tan poco”; “nadie me ama” y “No soy todo lo bueno que puedo ser”.
Al liberar estos obstáculos, nuestra luz interior comienza a brillar nuevamente.
Una de las recomendaciones más grandiosas del Curso es que podemos ayudarnos mutuamente en este trabajo. Podemos ayudarnos mutuamente a desprendernos de estos pensamientos - para despertar de este sistema de falsas creencias.
Imagina ahora que uno de los millonarios del cuento finalmente se da cuenta que el telegrama es falso. Para ese entonces, todos están enloquecidos en un desesperado y caótico frenesí. Esta persona toma del brazo al primero que pasa corriendo cerca y le dice “Bill, detente un minuto. Escúchame. Estos telegramas son falsos. No hemos perdido nuestras fortunas”.
Bill mira a esta persona con desconfianza. Pero luego considera que quizás tenga razón. Vuelve a examinar su telegrama y dice “Tienes razón, Escribieron mal mi nombre. Esto es falso. Digamos esta nueva a todos”
Juntas, estas dos personas, comienzan un proceso de despertar. Puedo tomar algún tiempo convencer a todos de que los telegramas no tienen sentido, pero cuanta más gente se despierte de la desilusión, más fácil será extenderse a los demás.
Esto es lo que Un Curso de Milagros nos pide que hagamos. Nos pide que nos demos la bienvenida mutuamente una y otra y otra vez – con el mensaje “Estás perdonado. No has perdido tu belleza espiritual ni tu conexión conmigo o con los demás. No estás solo. Eres digno de amor”.
Y al hacerlo, nos ayudamos mutuamente a liberar nuestros obstáculos. Nuestra luz puede brillar libre ahora.
Ese el gran despertar que el Curso está tratando de iniciar. Y cuantas más personas se ayuden mutuamente, más fácil se hace para todos el despertar.
En este nuevo año que acaba de comenzar, te invito a que adopte un nuevo tipo de resolución: resuélvete simplemente a brillar, y ayuda a que los demás brillen. No es que tengas una luz espiritual en tu interior, tú eres esa luz. Y necesitamos de tu tibieza. Deseamos tu belleza.
Cuando sueltas tus obstáculos y liberas tu esplendor, ofreces el regalo más grande de todos a todos nosotros.