Parte 1

La única cosa que nunca puedes abandonar es la mente, ya que está en todas partes. Bien puedes abandonar todas las cosas de este mundo pero no puedes dejar de ser quien eres. Dado que la mente lo abarca todo, no puede en verdad ser o estar limitada. Puede parecer que la mente está dormida y sueña, pero no puede ser lo que no es. Mientras parece dormir, lo único que puede hacer es cambiar de opinión respecto de sí misma y despertar. El extracto del taller que les ofrecemos a continuación, desarrolla el cambio en nuestra mentalidad que es necesario para reconocer la iluminación, haciéndose evidente que este proceso requiere un riguroso cuestionamiento de los obstáculos que nos impiden ser concientes de la presencia del Amor, requiere entonces de un estudio de nuestra mente.

David
La verdad está dentro de la mente. Sin embargo, existe un sistema de pensamiento que produce decepción, un estado de falta de conciencia, que oscurece el despertar de la verdad. Tenemos esta oportunidad entonces, en el sentido más profundo, de estar reunidos hoy aquí y observar con calma cada uno de los obstáculos al Amor y pedirle al Espíritu que nos ilumine. La mente que se percibe a sí misma con existencia dentro del mundo de la dualidad siempre opera a través de un sistema de pensamiento dualístico. Cuestionar continuamente este sistema de creencias dualístico suele percibirse como perturbador y abrumador, pero este cuestionamiento es necesario si es que queremos conseguir un estado constante de paz.
Existe sólo un Espíritu, pero parecen existir muchos pensamientos, emociones y percepciones que ocultan la conciencia del Espíritu. Si ponemos nuestra fe en esas ilusiones, no existirá la voluntad para cuestionar la falsa creencia que subyace como raíz de toda la percepción errónea. Es muy importante para nosotros mantener nuestra mente abierta para permitir que el Espíritu nos ayude a develar esta creencia falsa.

El mensaje que comparto con ustedes es que la verdad está en nuestro interior y que una paz mental consistente es un objetivo que tú puedes e inevitablemente vas a conseguir, ya que es la única realidad. Es la paz que proviene de escuchar esa pequeña y queda Voz interior, y abandonar la voz del ego que es la voz del conflicto, del temor y de la muerte. En este sentido entonces, el tema que hoy vamos a discutir puede ser descrito de esta manera: dentro de la mente hay dos voces y este taller es un medio que nos ayuda a cada uno de nosotros a aprender a escuchar sólo la Voz que habla por Dios o la Voz que habla por la paz.

Esta Voz que habla por Dios o por la paz bien podríamos llamarla nuestro guía interior. Podemos pensar sobre esta Voz como si fuera “Sabiduría Interior” o “Poder Superior”. Lo que sí queremos hacer es ir más allá de las palabras, que son sólo formas, y avanzar en profundidad. 

Pregunta:
Quiero saber sobre el mundo perdonado. ¿Qué tengo que hacer para ver el mundo perdonado?

David:
Uno tiene que tener la voluntad de abandonar los juicios, o más precisamente, ver la imposibilidad de juzgar. La razón por la que podemos experimentar frío y calor, dolor y placer, enfermedad y salud, guerra y paz, muerte y vida en toda clase de variedad y grados dentro de este mundo dualístico, es simplemente debido a los juicios. El juicio es aquello fragmenta, aquello que separa. Permítanme utilizar el pensamiento de unidad como contraste. Pensemos en la palabra “unidad”. Uno. Unicidad. Unión. Una continuidad perfecta. El círculo es un buen símbolo de unidad, sin comienzo, sin fin, no-dualismo, solo uno. La mente separada contempla el mundo, el mundo que percibe a través de los sentidos de su cuerpo y experimenta la fragmentación y la dualidad. ¿Cómo reconciliar entonces la dualidad con la unidad? No lo hacemos, simplemente porque no son reconciliables. La función del Espíritu es la de traducir la dualidad o percepción errónea en percepción sanada, que es el puente a la Unicidad. Este Agente Correctivo del Espíritu funciona como la memoria de Dios dentro de la mente dormida, ve los pensamientos de dualidad como falsos. Por eso es el puente que nos regresa a la verdad, a la realidad, a la creación, a Dios.

Cada uno de nosotros contempla el mundo de diferentes formas, con nuestras opiniones y perspectivas variadas. El primer paso entonces, para nuestra paz mental es llevar los muchos aparentes problemas del mundo de regreso a nuestra mente y admitir que tenemos un problema perceptual. El primer paso es abrirnos a la idea de que todos los eventos que parecen estar sucediendo en el mundo, todas las guerras y los conflictos, tan solo están espejando el conflicto de nuestra mente. Sólo cuando vemos que el problema está en nuestra mente, puede entonces la solución, que también está en nuestra mente, ser finalmente aceptada. Por lo tanto, me gustaría que juntos examináramos algunas de las creencias y percepciones que abrigamos. Este es un paso enorme en el camino de la liberación. Y es un paso necesario. La forma de lograr un estado duradero de paz mental es cuestionándonos a conciencia todas nuestras creencias. 

Pregunta:
Me doy cuenta de lo que estás diciendo, aunque no me doy cuenta de cómo hacer para dejar de criticar y juzgar. Parece ser automático, como un hábito, y no sé cómo no hacerlo. ¿Podrías darme alguna sugerencia de cómo puedo hacer para empezar a abandonar este hábito?

David:
Sí. Nos han dicho que abandonáramos los juicios. Pero no quiere decir que no debemos juzgar más, sino más bien hacernos cada vez más y más concientes de que juzgar es algo que somos incapaces de hacer. En otras palabras, tratar de juzgar puede verse como un niño tratando de gobernar el mundo. Un niño no posee tal capacidad, al igual que ni tú ni yo tenemos la capacidad de juzgar. Con el objeto de juzgar acertadamente, tendríamos que estar concientes de un número increíblemente enorme de variables, tanto pasadas como presentes y futuras. Con el objeto de juzgar acertadamente, tendríamos que conocer las consecuencias o los efectos de nuestro juicio sobre cada persona y sobre cada cosa, en otras palabras, sobre todo el mundo... Si ustedes creen que los juicios son necesarios para sobrevivir en este mundo, esta enseñanza que hoy estoy compartiendo parece que conlleva una confianza total, ya que este mundo enseña que el juicio es bueno y beneficioso. Los sistemas educativos están basados en la creencia que podemos aprender a juzgar correctamente y transformarnos así en ciudadanos maduros y funcionales. Y esto es lo que la educación trata de enseñarnos, tratando de que seamos buenos juzgando, lo que es lo mismo que decir que “sepamos” qué cosas con buenas y qué cosas son malas, de forma tal que consigamos lo bueno y evitemos lo malo. Sin embargo, el conocer no es juzgar; conocer es contemplar la imposibilidad de emitir juicios personales, renunciando por lo tanto a cualquier intento de juzgar. Una vez que comprendemos esta imposibilidad, abandonamos todo intento de juzgar ya que ha perdido su valor...

Pregunta:
¿Podrías hablarnos sobre las relaciones? Algunas veces son posesivas y destructivas en forma co-dependiente y otras veces son sanadoras, saludables e ¡incluso santas! ¿Podrías describirnos brevemente qué son en realidad?

David: 
Las relaciones son difíciles de abordar en este mundo. Parecen ser una mezcla de odio y amor, atracción y rechazo; alegría y tristeza. El “amor especial” co-dependiente y las relaciones de odio especial son destructivas, egoístas, posesivas y excluyentes. Son relaciones basadas en el ego que cantan un himno de alabanza a su creador. La relación santa es una metáfora para señalar cuando una relación especial ha sido entregada al Espíritu Santo para el nuevo propósito de perdón, que purifica su objetivo anterior. La relación santa es un ideal al que todos aspiramos, una relación sanada que refleja plenitud y compleción y unión.
Más allá de las metáforas, bien podríamos decir que la única relación real es la del Espíritu, de Dios y la creación. Dado que la única relación real es creada por Dios, la relación santa se aprende entonces a través del Espíritu. Como el principio de “carencia” es des-hecho por el Espíritu Santo, el sentido de carencia, discordia, debilidad y falta de compleción, todos estos elementos típicos del “amor especial” y relaciones especiales de odio; son reemplazados por la unión, extensión, apreciación y aceptación...
La relación santa puede solamente ser experimentada ahora como un reflejo del Amor de Dios. Es análoga al perdón total, que ya al darnos cuenta de la imposibilidad del juicio personal, uno también se da cuenta de la imposibilidad de una relación especial de cualquier clase. La relación santa no es, entonces, personal en el sentido de los cuerpos que se relacionan entre sí; sino más bien es simbólica en cuanto a la plenitud universal, un estado de nuestra mente que sólo puede ofrecer su perfección completa.

Pregunta:
Quisiera preguntarte sobre una relación particular con la que tengo problemas. Me doy cuenta que esta persona refleja algo en mí. Percibo a esta persona como un ser controlador y manipulador, “compro” esta idea y me siento culpable. Realmente creo que no puedo seguir adelante con esta relación. Es destructiva para mí, no me hace ningún bien ni tampoco es buena para la otra persona. Entonces, ¿qué es lo que está pasando en mi mente?

David: 
Una cuestión relacionada con el control es siempre una expresión del problema de autoridad. Si buscamos ejemplos, tenemos cuestiones de control por parte de los padres, de los hijos, de los cónyuges, parejas, problemas de control con los maestros, políticos, empleados e incluso la policía. El problema de autoridad es realmente una cuestión de autoría. La pregunta central es “¿Fui creado por Dios o puedo hacer de mí mismo lo que yo quiera?”. La mente que sueña cree estar separada de Dios y que ha fabricado un ser y un mundo; piensa que es autor de su propia identidad y hasta que aceptemos la Corrección de este error, la mente cree que está librando una batalla contra Dios. Pero una batalla de tal magnitud es demasiado terrorífica para que esté en nuestro nivel consciente y por lo tanto al negarla, la transformamos en una defensa. Y así, proyectamos el problema sobre la pantalla del mundo para que parezca estar donde en verdad no está, o sea con las personas entre sí o entre las personas y las instituciones. Y estos son, conflictos imaginarios. No hay cuestiones de control en el mundo, aunque es en el mundo donde los experimentamos. El ego es la única cuestión de control que existe y el ego es una creencia de la mente. Una vez más entonces, no hay ningún problema excepto nuestra mente.

Pregunta:
Entonces cuando hable de nuevo con esta persona, ¿qué se supone que va a pasar? ¿Se supone que no vea ningún comportamiento controlador?

David:
Ves lo que crees. Ten tan solo la voluntad de examinar tu creencia en el control. Cuando dijiste que la otra persona refleja o espeja algo acerca de ti mismo, necesitas ir más allá del nivel del comportamiento. Por ejemplo, cuando miras a alguien lo estás juzgando según su comportamiento o apariencia de ser, por ejemplo, negligente. Este no es el nivel en el cual este espejo sucede. El hecho de que veas a alguien negligente no significa que tú eres negligente. El espejo es en el ámbito de la mente. Tienes que creer en el concepto de negligencia antes de que puedas ver a alguien negligente. Todo es una idea. Las ideas de Dios son muy diferentes de las ideas del ego. Negligencia y control son tan solo ideas o conceptos fabricados por el ego. Una forma segura de retener un concepto es a través de la proyección y verlo en el mundo en lugar de verlo como un concepto fabricado en nuestra mente. Dios no es controlador. Dios no es manipulador. Sin embargo y mientras sigamos proyectando la responsabilidad de fabricar la idea del control, vamos a seguir creyendo que el control es posible. Debemos cuestionarnos sobre las creencias erróneas en nuestra mente para así permitir que sean elevadas a la luz.

 

volver