Parte 2


Pregunta:
¿Qué dirías del engaño como opuesto a control o manipulación? Probablemente, la persona con la que yo he estado más enfadado en toda mi vida era una persona muy engañosa. Mentía cuando le venía bien y creo que le hizo daño a mucha gente de esa manera. Cuando yo estaba tratando con él ¿me estaba yo inventando todas esas falsedades?
 
David:
La misma línea de razonamiento se puede aplicar al engaño. La razón del engaño de cualquier tipo parece provocar ira porque todo engaño es un recordatorio del engaño de nuestra propia mente. Creer en el ego es decepción. El que se percibe a sí mismo existiendo en este mundo, ha fabricado un yo y eso es engañoso. En realidad, creer que podríamos separarnos de Dios es el único y más básico engaño. Pero eso es demasiado aterrador para mantenerlo en la conciencia, así que se niega desde ella y el engaño se proyecta sobre el mundo y sobre las personas. La ira no podría en realidad existir debido a una relación engañosa, pero proviene de proyectar la culpa inherente de creer que nos hemos separado de Dios. Se puede ver que ese enfado en cualquier grado o variedad puede ser rastreado hasta ese único error. Y sólo la Corrección, la Expiación, traerá paz eterna y felicidad y el fin de la ira para siempre.
 
Pregunta:

¿Qué tal un consejo práctico? Quiero algo que ahora mismo al marcharme pueda llevarme conmigo. ¿Cómo puedo moverme hacia una sintonía dentro del Espíritu y permitir que mi mente se despierte a la realidad?
 
David:

Todos en esta habitación podemos mirar a nuestro ser. Sin embargo, percibimos nuestro ser y decimos: “Hoy he aprendido algunas habilidades”. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de aprender y de forma parecida ha desarrollado habilidades a través de experiencias de vida, educación, o quizás entrenamiento de las capacidades, talleres etc. Jesús se encuentra con la mente dondequiera que ella crea que está. Estas capacidades y habilidades se usarán en el Plan de la Expiación.
 
Recientemente alguien me dijo: “He estado aprendiendo toda mi vida y estoy a punto de graduarme. Ahora estoy leyendo el Curso y dice que lo tengo que desaprender todo”. Ella me dijo que se sentía en conflicto acerca de llevar a cabo todos esos estudios y exámenes mientras sentía que se suponía que tenía que desaprender el mundo. Lo que estoy compartiendo es que el Espíritu Santo utiliza lo que quiera que la mente engañada ha aprendido para su propósito. Examinemos esto de cerca. Cuando consideramos el hecho de aprender en el contexto de este mundo, podemos
pensar en aprender capacidades mentales y motoras, habilidades atléticas,
habilidades en la lectura, en la escritura, en el habla y así. La clave consiste en tener claridad acerca de cuál es el propósito al que sirven dichas capacidades y habilidades. El ego quiere utilizar estas habilidades y capacidades para reforzar la separación y mantener la identidad corporal. El ego quiere mantenerse a sí mismo. Debemos tener claridad en cuanto a cómo utiliza el Espíritu Santo estas capacidades y habilidades. La pregunta práctica es: ¿Estoy dispuesto a que se me muestre el uso que el Espíritu Santo tiene para mi cuerpo, mis habilidades mentales y mis capacidades físicas?
 
Si se perciben adecuadamente, todas las capacidades y habilidades están canalizadas en la habilidad para sanar. Todas las capacidades y habilidades que se usen para sostener el concepto del pequeño yo, en la persecución de la fama, fortuna, estatus o conveniencia corporal y comodidades, etc. se usan para objetivos del ego. (Por ejemplo: mayor, mejor, más, más rápido). El ego nos aconseja usar nuestras capacidades y habilidades para convertirnos en una mejor persona. En vez de eso, usen esas capacidades y habilidades para soltar la identidad corporal y para extender amor a sus hermanos. Úsenlas para compartir las ideas del Espíritu Santo. Usen sus capacidades y habilidades para cambiar la percepción de ustedes mismos y recuerden que son una mente y no un cuerpo.
 
Lo más práctico que se puede preguntar acerca de cualquier cosa es: ¿Para qué es? Por ejemplo, a mí me gustaba la idea de la libertad, quería ser libre. Pero descubrí que mi definición de la libertad estaba muy lejos de la realidad. Yo la había definido como lo que yo quería hacer, donde y cuando quería hacerlo. La libertad del cuerpo eran las bases de esa definición. Otras definiciones de libertad podían incluir la libertad económica, la libertad de elección, la libertad política o la libertad de movimiento. Todas ellas involucran al cuerpo. Lo que el Curso enseña es que la verdadera libertad no tiene nada que ver con el cuerpo y todo que ver con la mente. Todo consiste en escuchar al Espíritu Santo y seguir Su dirección.
 
De nuevo, todo se reduce a un propósito. Podemos llamar propósito al “nivel de la mente” o “causalidad”. El propósito es el contentamiento. Desde el nivel del cuerpo, es esencialmente irrelevante. El ego intenta elevar la forma a importante. (Ejemplo: cómo se ve el cuerpo, lo que lleva puesto y lo que come, qué joven o qué viejo es, de qué color es, etc.). Estas imágenes son meramente capas, simplemente conceptos que cubren la conciencia del Espíritu, y su importancia naturalmente disminuye cuando se comienza a seguir el propósito del Espíritu Santo. Simplemente se vuelve cada vez menos perceptible. Se deja de juzgar la apariencia de la gente, el tipo de coches que usan, en qué clase de casas viven, etc. ¿Cómo se arregla la forma cuando se trata de sintonizar con el Espíritu? ¡De ninguna manera! Cuando realmente se entra en el propósito y la intención, todos los detalles específicos abandonan la conciencia y se desvanecen de ella.
 
Pregunta: Me alegro de que traigas esto a colación porque siento que el seguimiento del Espíritu no puede mirar a ningún lugar en particular. No se trata de intentar modelar mi vida imitando la vida de alguien o de intentar elegir comportamientos adecuados porque eso sería poner el énfasis en la forma. Es el propósito lo que es importante, y la forma simplemente fluye y fluye automáticamente de él. Creo que, algunas veces, es fácil llegar a la conclusión de que si la forma de mi vida parece diferente a la forma de alguien a quien yo considero como modelo o ejemplo, entonces yo debo cambiar mi vida para que sea como la de ellos. Eso es perder el objetivo por completo. No es acerca de la forma, es sobre la transformación que se produce en la mente. Entonces, si la forma cambia, será debido al cambio que ha ocurrido en la mente, no porque yo me haya dirigido a la mente y haya intentado cambiar el comportamiento o la manera que parecen ser las cosas.
 
David: Sí, por supuesto, la única cosa que se puede elegir cambiar es la manera de pensar. Intentar cambiar el pensamiento no resolverá nada en absoluto. La única manera de resolver la percepción de una vez por todas es mirar calmada y directamente a todos los pensamientos falsos, ver la irrealidad, y mirar más allá de ellos a nuestros pensamientos verdaderos.
 
Si elegimos pensar con el Espíritu Santo, percibimos todo o como amor o como una llamada al amor. Así, por ejemplo, si tu hijo está gritando o llorando o tu esposo comienza a gritarte, la situación se percibe únicamente como una llamada de amor si estás alineado con el Espíritu Santo. Es como si tu hermano estuviese diciendo: “Por favor, enséñame que éste no es quien realmente soy. Te estoy pidiendo que me recuerdes quién soy en verdad”. El Espíritu Santo lo ve de esta manera. Pero a través de las lentes del ego, la situación se percibe como un ataque. ¿Puedes ver que una vez que se percibe el ataque, una reacción defensiva es inevitable? Así pues, la clave consiste en que ver ese ataque sea imposible. No hace ningún bien el pensar “¡Cielos me están atacando!” y después intentar controlar el comportamiento para aparecer indefenso. Intentar corregir el error a nivel de la forma no funciona jamás. 


Pregunta:

He leído la mayor parte de Un Curso de Milagros y la idea de que el mundo físico y el cuerpo son sólo una proyección me trae a la mente muchas de las viejas creencias cristianas. Por ejemplo, la creencia de que el abusar del cuerpo o descuidar el cuerpo o castigar el cuerpo, nos lleva de vuelta al Espíritu. Esa creencia no parece ser de Dios. Pienso que estoy confuso porque para mí no es amoroso decir que debemos dejar atrás el mundo físico, descuidarlo o no cuidarlo para volvernos Espíritu. Así que creo que estoy confuso y pensé que quizás podrías ayudarme a comprender todo esto mejor.
 
David:

Jesús vino hace dos mil años con un mensaje de amor incondicional y es interesante observar las distorsiones del ego que se han presentado a sí mismas. Desde una perspectiva metafísica, siempre que se tortura al cuerpo, se odia al cuerpo o se abusa de él, se incurre en una falsa creencia subyacente en la mente de que el cuerpo o el mundo es el demonio. El ego quiere que la mente vea al cuerpo como su hogar. Y, sin embargo, odia al cuerpo porque éste no parece ser un hogar lo suficientemente bueno. Parece envejecer, enfermar y morir. No obstante, para odiar algo tenemos que creer que es real. Esa es la decepción, ya que el mundo y el cuerpo no tienen realidad alguna. La verdadera realidad es el Espíritu. ¿Puede alguien estar abierto a ver que atribuyendo un valor negativo al cuerpo o al mundo se está propiciando que la proyección parezca real tanto más que neutra o nada?
 
La otra cara de la moneda, que es la misma trampa, está evaluando al cuerpo y al mundo, lo glorifica por lo que parece ofrecer y le aumenta su importancia de alguna manera. La indulgencia de los sentidos, el estatus, la fama, etc, no traen paz ni felicidad duraderas porque refuerzan la identidad corporal y uno no es un cuerpo. Intentar resolver un vacío interior o sentimiento de carencia siendo indulgente con las drogas, sexo, con los entretenimientos, las comidas o cualquiera de los placeres del mundo es hacer que el error parezca real al pensar que el cuerpo es valioso y objeto de deseo. Se estima ciertamente más que neutro o nada. Negar el cuerpo o ser indulgente con él no es la verdad que nos hará libres.
 
Los milagros son cambios de percepción que atestiguan a la mente que es mucho más que un cuerpo. Como he compartido, este es un Curso para cambiar la mente acerca del mundo y no un Curso que intente cambiar la forma esperando que la mente la siga. Éste es un Curso para aprender que hay un propósito más alto para el cuerpo y para el mundo: el propósito de Perdón del Espíritu Santo. De nuevo el cuerpo no es ni bueno ni malo. El Espíritu Santo usa el cuerpo únicamente para la comunicación, para hablar por Dios a través de él. Aprender el verdadero perdón es abandonar los usos del ego para el cuerpo, que podrían resumirse como orgullo, placer y ataque. Permitir que el cuerpo sea usado por el Espíritu Santo como un instrumento de sanación es permitir que la percepción distorsionada sea corregida.
 
Pregunta:

 Se me acaba de ocurrir que me gustaría compartir lo siguiente. Me gustaría tratar el concepto de que lo que veo delante de mí “ sólo es una proyección de mi propia mente”. Así que esencialmente ¿no hay nadie ahí fuera? Si yo aún percibo un rasgo negativo en otro, eso significa que yo aún mantengo ese pensamiento en mi propia mente y que aún no me he desprendido de él. Aún lo mantengo y es por eso por lo que aún lo veo.
 
David:

Sí, todo pensamiento o se proyecta o se extiende. Los pensamientos de ataque se proyectan. Los pensamientos reales se extienden. El mundo que percibimos es sólo una representación de nuestros pensamientos. Los pensamientos de ataque se mantienen fuera de la conciencia y “se ven” entonces, en el mundo, como si fuesen externos o independientes de su “hacedor”- nuestra propia mente.
 
Pregunta
:

 No sé, hay algo más. Sólo quiero mirar esto de manera más profunda. Pienso que hay un aspecto de todo esto que no estoy entendiendo, si no , o no lo habría sacado. Así que hasta donde tú quieras llegar con este tema será estupendo.
 
David:

Todo el mundo, en lo más profundo, desea verse libre de pensamientos de ataque o de juicio personal. De hecho, esa es la única libertad. El proceso de renunciar a los juicios puede parecer ser difícil. Realmente no lo es una vez que el valor del no juicio es comprendido por la mente. Para el ego la renuncia al juicio se percibe como personalmente insultante. El abandono del juicio es, a menudo, interpretado por el ego de esta manera: “Eh, yo soy una persona madura y competente. He aprendido muchísimo de los útiles juicios acerca del mundo y no puedo estar totalmente equivocado al respecto”. Se nos dice en las primeras lecciones del Libro de Ejercicios que nuestra mente está llena de pensamientos sin significado, lo que sería la interpretación del ego. Comienza con un verdadero sentido de humildad y verdadera modestia y di: “OK, quiero comenzar admitiendo que mi mente está llena de gran cantidad de pensamientos que no provienen de mi Padre que está en el Cielo”. Se comienza a ver que, en verdad, se necesita una revisión de la mente en lo que respecta a uno mismo y al mundo.Las primeras lecciones ayudan a aflojar en la mente la forma en la que  normalmente percibimos. Las últimas lecciones del curso son maravillosas afirmaciones de la verdad. Éstas son reflejos de mis pensamientos reales. Éstos son los pensamientos que pensamos con Dios.
 
Pero los pensamientos reales están sepultados en la mente por debajo de los juicios y de los pensamientos de ataque. Estos oscuros pensamientos necesitan ser traídos a la conciencia antes de que puedan soltarse.
 
Pregunta:

Creo que es fascinante cuán esencial es darse cuenta de que no hay nadie ahí afuera y que si necesito sanar un pensamiento o juicio negativo, aparecerá en la pantalla. Pero la llave de lo que estoy oyendo es la necesidad de ser consciente de todos los pensamientos de ataque, observar mi mente y tener la voluntad de entregárselos al Espíritu Santo. Así es como me libero de ellos. Pero ¿cómo me vuelvo consciente de los pensamientos de ataque inconscientes?
 
David:

 Simplemente relájate y déjalos salir a la conciencia. El ego parece tomar miles de formas en la superficie. Como un pensamiento fragmentante, el ego parece fragmentar, una y otra vez. Pero tiene una característica común por la que siempre se le puede identificar. La simple, y defectuosa premisa detrás del sistema de creencias del ego, a pesar de las muchas formas que toma, es la creencia de que hay una causa real además de Dios y es que las ideas abandonan su fuente. Esta es la creencia de que hay causas en el mundo aparte de la mente, y que estamos a su merced. Si se puede comprender la imposibilidad de esta premisa, el ego está fuera de circulación.
 
El ego es identificable sin importar sus muy diversas formas. Con la observación constante de la mente junto con el Espíritu Santo y teniendo en cuenta nuestros pensamientos, el pensamiento del ego se ve como irreal, en vez de verse como aterrorizante. Una vez que se pueden discernir los pensamientos del ego, viéndolos por lo que son, se sueltan de inmediato. Tan pronto como se puede ver lo falso como falso, una creencia como simplemente una creencia, entonces ya no estamos a su merced. En un avanzado estado de entrenamiento de la mente, los pensamientos del ego
pueden prevenirse, incluso antes de que entren en la mente.
 
La clave para el discernimiento, la llave maestra que mencioné anteriormente en la analogía del World Trade Center, es el simple reconocimiento de que sólo la mente es causativa y de que la mente no puede crear más allá de sí misma. Todas las creaciones erróneas, el cosmos
espacio/temporal es el efecto irreal de una causa irreal. La aparente inversión de causa y efecto es la base del ego. La expiación corrige esta inversión. La característica de esta misma inversión es la creencia de que hay algo causativo en el cosmos espacio/temporal en la pantalla del mundo.
En términos sencillos, es la creencia de que algo del mundo puede dar o quitar nuestra paz mental.
 
El ego te está diciendo, como cuerpo, que necesitas encontrar un entorno pacífico donde vivir. El ego te está diciendo que si tú, como cuerpo, tienes un buen seguro médico, un buen seguro de vida, lograrás tener paz mental. El ego está diciendo que si tú, como cuerpo, encuentras el compañero adecuado, la pareja perfecta, entonces, tendrás felicidad. El ego te está diciendo que si tú, como cuerpo, consigues las piezas del puzzle, si tú consigues el guión para que se ajuste a lo que tú lo quieres, serás feliz y tendrás paz. ¡Qué chanchullo! ¿Cuánto tiempo pagaremos ese juego antes de que veamos que no hay nada al final de ese túnel? Buscar el compañero adecuado, el empleo adecuado, el lugar adecuado para vivir, y clima adecuado, es verdaderamente como la persecución de un ganso salvaje. Esa clase de búsqueda intenta traer paz a la mente y felicidad, cambiando la forma, en vez de aceptando el propósito del Espíritu Santo. Uno nunca puede encontrar felicidad duradera y paz en el mundo. Acéptalo pero no te pares en ello. El Espíritu Santo nos conducirá a sueños felices para luego despertar completamente del sueño.
 
Tanto si nos parece conseguir lo que pensamos que es deseable en la forma, o si nos sentimos privados de algo en la forma, el Espíritu Santo nos recuerda suavemente: Eres mente, todo mente y mente pura. Lo que piensas que hiciste “separado de Dios” ha sido deshecho. Lo tienes todo porque tú lo eres todo. Aceptar este hecho es encontrar la llave maestra.
 
Pregunta:

Sabía que tenía que estar aquí hoy, pero no sabía por qué. Esta charla ha tenido mucho sentido para mí. Lo pone todo bajo una luz diferente. La ira me estaba destruyendo a mí y a todos lo que me rodean. Estoy muy agradecido por tener una manera diferente de ver las cosas. Gracias a Dios hay otra forma. Oyéndote hablar, David, se disipa mucho el miedo. Ahora puedo dar la bienvenida al trabajo con el Espíritu Santo al tiempo que me muevo por experiencias sobre este planeta y despierto a la Verdad. Gracias.
 

 

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