Este es el tercer cuadernillo de una serie, cada uno de las cuales trata un  tema  particular de la moderna  enseñanza  espiritual  Un Curso de Milagros®.  
Robert Perry generosamente ha permitido que Milagros en Red traduzca  y publique este trabajo de su autoría.
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culpa

Convencional: El estado o estatus de alguien que ha roto el código legal, el código ético o la ley de Dios (a esto lo llamaremos el estado de culpa). Un experiencia interna del estado de culpa, un sentimiento que dice que eres malo porque pecaste (la sensación de culpa). UCDM: La experiencia emocional de la creencia que a) debido a que cometiste un pecado, b) te has vuelto una persona mala y c) mereces castigo y muerte. La última instancia de la culpa es la creencia que a) atacamos y nos separamos de Dios (ver separación), por lo tanto b) asesinamos nuestra inocencia divina y nos convertimos en egos, quienes ahora c) merecen la muerte y el infierno. Esta creencia es enteramente falsa, pues a) somos incapaces de pecar o de separarnos, b) no podemos volver a fabricarnos y c) no podemos morir. Por lo tanto, no hay tal cosa como el estado de culpa. La culpa está en el corazón de nuestra experiencia aquí. Mantiene el tiempo lineal, pues descansa en errores pasados y exige castigo futuro (ver T-13.I.8-9). Hizo el mundo físico, que es la razón de que el mundo constantemente parezca estar castigándonos (ver T-13.IN.2-4). Es la esencia de nuestra percepción del mundo. Es la sola causa de todo dolor. Pensamos que sentir culpa es humildad honesta que nos motiva a obedecer las leyes de Dios. Sin embargo la culpa es puramente un recurso del ego para demostrar con arrogancia que estamos separados de Dios y debiéramos temerle. La culpa mantiene la existencia del ego. Por esta razón, el ego se siente atraído a la culpa (ver atracción a la culpa). Así, el ego nos dice que “pequemos” a fin de obtener ciertos placeres, que ataquemos a fin de encontrar seguridad, y que proyectemos culpa sobre otros a fin de deshacernos de la culpa. Sin embargo la verdadera motivación detrás de todas estas, y su verdadero resultado, es la acumulación de más culpa. En vista de que la culpa es lo único que nos mantiene alejados de Dios, el viaje de regreso a casa consiste enteramente en enseñar y aprender la irrealidad de la culpa a través del perdón. Ver T-5.V.

curación

Significado de raíz: La restitución de la plenitud, el remedio para la enfermedad. Convencional: La enfermedad y la curación son principalmente del cuerpo. UCDM: La enfermedad y la sanación son totalmente del cuerpo. El sistema de pensamiento enfermo de la mente es el origen de todo el dolor. La curación es por lo tanto el reemplazo del pensar errado por el pensar correcto; la liberación del miedo y la aceptación del amor. El “Espíritu Santo es el único Sanador” (T-13.VIII.1:2), y la Expiación es el principio detrás de toda curación. 1. La curación no se necesita en el Cielo, donde reina la salud inmutable. 2. En este mundo, el ego nos dice que estamos más allá de toda esperanza de curación (ver magia). Esta creencia, sin embargo, es una expresión de nuestro temor a la sanación subyacente. 3. En última instancia encontramos curación al soltar nuestra percepción – de uno mismo y de otros – de estar separados y ser pecadores, lo que nos lleva a ver más allá de las apariencias enfermas hasta la salud subyacente que nunca ha cambiado. 4. En este mundo, sanar a otros es nuestra única función, nuestra única respuesta verdadera a todo lo que ocurre y nuestro único modo apropiado de comunicación. A través del perdón pasamos por alto la apariencia enferma de otros y vemos su verdadera plenitud. 5. Esta extensión de curación a las mentes de otros puede curar sus cuerpos, sin embargo esto es sólo una sombra o síntoma de la verdadera curación. 6. Sólo al permitir que la curación entre a nuestras propias mentes podremos extender la curación a otros (ver aceptar la Expiación para uno mismo). 7. La sanación y la unión van juntos. La sanación proviene y es el resultado de la unión de mentes (ver relación santa). Ver enseñanza.

curso, el

Un libro de tres volúmenes que constituye un camino espiritual. Su título, Un Curso de Milagros®, podría expresarse de otra manera como: un programa educacional en cómo despertar a Dios, aceptando y extendiendo la curación de la percepción (ver milagros). Entre tantas referencias que el Curso hace a sí mismo están los siguientes principales temas: 1. El propósito del Curso es enseñarnos a recordar quienes somos, escapar del miedo y lograr paz mental total, conducirnos al estado de sanación perfecta que precede inmediatamente al redespertar del conocimiento y del Cielo (ver paso final). Esto no se consigue mediante el cambio de nuestras vidas externas ni siendo indulgente en nuestro conjunto de ideas y especulación filosófica, sino entrenando nuestra mente, conduciéndonos a la total inversión de nuestro pensar (ver M-24.4:1). 2. El Curso es factible y efectivo. Es simple, directo, perfectamente claro, fácil y consistente (ver T-20.VII.1:3). No pide casi nada y ofrece todo. Puede aprenderse, aprenderse inmediatamente y no puede fracasar. 3. Pensamos que no funciona, que no es suficientemente específico (ver T-11.VIII.5:1-4), que pide el sacrificio de todo lo que valoramos y que es demasiado difícil de aprender. Esto sólo parece ser verdad porque nuestros egos están oponiéndose al Curso, interpretando en su contra, tratando de desacreditarlo, no haciendo lo que dice. Tenemos miedo del Curso porque funcionará, porque ofrece felicidad, inocencia, amor, Dios. Estas cosas son nuestros temores más profundos, sin embargo también son nuestros deseos más profundos. Si sólo hiciéramos lo que el Curso dice, veríamos que funciona y nos motivaríamos para seguirlo en todo el camino. Ver programa de estudios, “El Hijo de Dios es inocente,” sistema de pensamiento. Ver T-IN, C-IN.

   



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