Varios autores han escrito sobre el Viaje del Héroe: el viaje espiritual que todos emprendemos, tarde o temprano. Generalmente identifican 3 etapas: La Preparación, El Viaje y El regreso. Joseph Campbell ha definido también etapas similares: Preparación, Iniciación y Regreso.
"Regreso" implica regresar a la vida de uno renacido o transformado. En las etapas del Viaje del Héroe reconocí un patrón a partir de mi propia sanación. La primera vez que escribí sobre esto, hace diez años atrás, identifiqué cinco etapas de sanación. Ahora puedo observar 3 etapas identificables en sentido general:
Preparación - Purificación
Aceptación - Entrega y
Expansión -Extensión.
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Ahora puedo observar aquello que experimenté como los primeros cuatro pasos de la sanación, y verlos como parte de mi Preparación para el milagro; o Purificación. Para mí, eso incluía Negación - Verdadera Negación, tal cual el Curso la define: negar que el poder de algo que no provenga de Dios puede afectarte de alguna forma (Pág. 20)
La preparación también incluyó "hacerme cargo" de mi tratamiento, de mi estilo de vida y de mis actitudes. Para mí, esto tomó la forma de aceptar tratamientos médicos de varias clases y comenzar a estudiar el Curso. En ese momento, haber accedido al tratamiento médico cuando todavía mi mente no había sido curada, fue consistente con el acercamiento del Curso al tema de la "magia" (Pág. 24, 25, 26). Esta fue la forma en que declaré ante mí misma y lo Absoluto que yo tenía la voluntad de sanar.
Fueron muchas las formas en que concreté esta intención, entre ellas pedir ayuda, leer, hacer el Libro de Ejercicios, asistir a grupos de estudio de Un Curso de Milagros. Implicaba abrir mi mente a posibilidades que antes no habría considerado. Busqué intensamente la verdad sobre la sanación, busqué intensamente mis propios obstáculos a la paz interior y a la conciencia de la Presencia del Amor. Y lo más importante, aprendí a practicar el perdón conmigo misma y con los demás.
Bien, ahora puedo llamar a esa actividad Preparación o Purificación. Tal como lo establece el Principio 7 "Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación" (Pág. 3)
La segunda etapa es el milagro - el cambio en la mente. Para mí significó una entrega completa, una completa aceptación de la Voluntad de Dios para mí y para mi cuerpo, sin importar lo que esto significara. Hacía falta que soltara el control que tanto trabajo me había costado conseguir. Yo tenía que saber que estaba a salvo - incluso si me moría. Tuve que aprender que "Sanaré a medida que Le permita enseñarme a sanar". Después de todo, no dependía de mí. Pero no lo había comprendido realmente hasta que no recorrí la etapa de Preparación - Purificación. No podría dar un gran salto desde la mente no sanada a la mente sanada - mi ego tenía mucho que ganar al mantenerme enferma!
Y por eso haber hecho el Libro de Ejercicios fue decisivo en mi propia sanación. El Libro de Ejercicios está planeado para que el ego aferrado en nuestras mentes se deshaga suavemente. El Des-hacer lleva más de medio año, 220 días, si estás haciendo una lección por día. Y lleva el resto del año reconstruir un nuevo sistema de creencias para reemplazar a las anteriores, a las des-hechas - aquello que el Libro de Ejercicios denomina "adquirir una percepción verdadera".
Todavía estamos en un mundo de percepción, pero se transforma en el Sueño Feliz, el mundo percibido a través de los cristales del Espíritu Santo en lugar de los del ego. Para mí, el Libro de Ejercicios, fue una preparación necesaria para el milagro de sanación de mi mente respecto de mi enfermedad. Sin las lecciones diarias, hubiera tratado de des-hacer mi ego utilizando a mi ego para ello - una tarea imposible.
Finalmente, puedo ver una tercera etapa, una etapa más allá del milagro, más allá de la sanación de mi mente. Es el estado natural que sigue a la sanación, aquello que el Curso llama Extensión. Es la extensión de la visión del Espíritu Santo o de Cristo en la forma de perdón o paz. El Curso describe la práctica de orar por un hermano:
"El Espíritu Santo se extiende desde tu mente a la suya, y te contesta. No puedes oír la Voz que habla por Dios sólo en ti, porque no estás solo... No podrás saber la confianza que tengo en ti a no ser que la extiendas. (Pág. 183)
La extensión es Ser la Presencia de tu Yo Superior sanado. Es necesaria aunque haya veces en las que no te sientas todavía sanado, aunque haya todavía despojos del ego en tu mente, aunque todavía no te comportes desde Tu Ser Superior. Extendemos la sanación que hemos obtenido.
Gracias Dios porque no tenemos que esperar hasta el momento en el que nos damos cuenta de nuestro completo Despertar; gracias Dios por tantos maestros, ayudantes, intérpretes y sanadores que están deseosos de extender aquello que saben de sanación y que están deseosos también de Ser el Cristo a medida que puedan serlo.
Mi creencia es que cuando extendemos nuestra propia sanación, la expandimos también en nosotros mismos al mismo tiempo que en nuestros hermanos.