Recuerdo vívidamente el día que me topé con la sección del Texto que, durante varios capítulos, nos enseña sobre las relaciones especiales (y las santas). Era el año 1983. Hacia muy poco que estaba casada con Jack, y yo sentía que nuestra relación era muy especial y preciosa. De hecho, muchas veces nos enredábamos en feroces luchas de poder y proyectaba sobre él (un marido anterior no había sido tan leal)... pero estábamos enamorados y nuestra relación era especial.
La idea se introduce gentilmente en el Capítulo 13 y quedé impresionada principalmente por la frase “necesidades imaginadas”. Esa frase ha permanecido conmigo por casi 20 años, una de esas frases que “hacen que me pregunte qué significa” y que se repite a sí misma en la mente cual un comercial molesto.
No puedes entablar ninguna relación real con ninguno de los Hijos de Dios a menos que los ames a todos, y que los ames por igual... No hay amor aparte del Suyo. Hasta que no reconozcas que esto es verdad, no tendrás idea de lo que es el amor.
T-13.X.11El pasado es el principal recurso de aprendizaje del ego, pues fue en el pasado cuando aprendiste a definir tus propias necesidades y cuando adquiriste métodos para satisfacerlas de acuerdo con las condiciones que tú mismo habías fijado... limitar el amor a una parte de la Filiación produce culpabilidad en tus relaciones, y, por lo tanto, hace que éstas sean irreales. Si intentas aislar ciertos aspectos de la totalidad, con vistas a satisfacer tus imaginadas necesidades, estarás intentando valerte de la separación para salvarte. ¿Cómo no iba a producir entonces culpabilidad? ... No puedes amar sólo a algunas partes de la realidad y al mismo tiempo entender el significado del amor. Si amases de manera distintas de cómo ama Dios, Quien no sabe lo que es el amor especial, ¿cómo ibas a poder entender lo que es el amor?
T-15.V.2-3Esto parecía decirme que yo no amaba a mi pareja, sino mas bien que lo había elegido porque él era excepcionalmente ideal para satisfacer mis “necesidades imaginadas” – necesidades que yo inventé a partir de un pasado de privación. Mas aún, esto parecía decirme que yo ni siquiera tenia una pista acerca de lo que el amor era, y que de hecho jamás lo había experimentado, dado que yo no amaba “como Dios ama” – es decir, Dios no tiene favoritos. Por consiguiente, yo tampoco debería. Yo debería amar a todos por igual. A menos que yo no entendiera el amor, esto podría explicar porqué tenía tantos problemas con estos Capítulos.
Jesús fue muy inteligente al no traer estos conceptos problemáticos hasta la mitad del Curso. Nadie pasaría del Capítulo 2 si se tocaran estos temas al principio.
Afortunadamente, ya había sido creado un fundamento para las cuestiones problemáticas. Yo ya sabia que:
En este mundo, solemos darle significado a las formas en lugar del contenido. Por ejemplo, el cuerpo es sólo una forma neutra. Nosotros le damos contenido de amor o de odio. El dinero es una forma completamente neutra. Podemos usarlo a favor del amor o del temor. Podemos decir lo mismo sobre el sexo, la familia, las posesiones... y las relaciones.
El Espíritu Santo puede transformar el significado de cualquier forma neutral usándola a favor del despertar.
El propósito de este mundo es aprender a perdonar y por lo tanto el propósito de nuestras experiencias aquí.
Estos principios me ayudaron a poner dentro de este contexto la sombría visión que el Curso le otorga a las Relaciones Especiales que todos valoramos tanto.
La ira no es mas que un intento de hacer que otro se sienta culpable y este intento constituye la única base que el ego acepta para las relaciones especiales.
T-15.VII.10.3Unirse al sufrimiento de otro es la interpretación que el ego hace de la empatía, de la cual siempre se vale para entablar relaciones especiales en las que el sufrimiento se comparte.
Cuando se examina la relación especial, es necesario antes que anda darse cuenta de que comporta mucho dolor. Tanto la ansiedad como la desesperación, la culpabilidad y el ataque están presentes, intercalados con períodos en que parecen haber desaparecido.El Curso describe nuestras relaciones como destructivas y egoístas, basadas en la culpa y contando con ella.
Luché con estas nuevas ideas sobre que yo no amaba a mi nuevo esposo, la idea de que yo sólo estaba satisfaciendo mis necesidades – necesidades imaginadas al fin y al cabo, necesidades que yo establecí en mi pasado y que luego utilicé para motivar todas mis acciones. Y la idea de que el Amor Real es amor como cuando Dios ama, a todos por igual, “Para Poder Tener, Da Todo A Todos”
Esto me sonaba como que si yo tuviera que renunciar a mi tan preciada nueva relación especial si era que yo quería “hacer el Curso” y restablecer mi relación con Dios. Este párrafo fue particularmente espeluznante:
Es imposible abandonar el pasado sin renunciar a la relación especial. Pues la relación especial es un intento de revivir el pasado y alterarlo. Toda imaginada ofensa, todo dolor que todavía se recuerde, así como todas las desilusiones pasadas y las injusticias y privaciones que se percibieron, forman parte de la relación especial,, que se convierte en el medio por el que intentas reparar tu herido amor propio. Sin el pasado, ¿de qué base dispondrías para elegir a un compañero especial? Toda elección al respecto se hace por razón de algo “malo” que ocurrió en el pasado a lo que aún te aferras, y por lo que otro tiene que pagar.
T-16.VII.1Otra vez, mis “necesidades imaginadas” eran la base para la relación. ¿Tendría que soltarlas? La respuesta es dada en varias maneras. El Instante Santo fue ofrecido como forma de transformar la relación en lugar de “renunciar” a ella. “Renunciar a la relación especial” significa en realidad “renunciar a mis ideas acerca del propósito de la relación. Renunciar a mis necesidades imaginadas y dejar de imponerlas en la relación”. Pero, ¿cómo hacemos esto?
En el Instante Santo:
Todo el mundo aquí en la tierra ha entablado relaciones especiales, y aunque en el Cielo no es así, el Espíritu Santo sabe como infundirlas de un toque celestial aquí. En el instante santo nadie es especial pues no le impones a nadie tus necesidades personales para hacer que tus hermanos parezcan diferentes. Sin los valores del pasado, verías que todos ellos son iguales y semejantes a ti, y que no hay separación alguna entre ellos y tú.
T-15.V.8El Espíritu Santo sólo te pide este pequeño favor: que cada vez que tus pensamientos se desvíen hacia una relación especial que todavía te atraiga, te unas a Él en un instante santo y ahí le permitas liberarte.
T-16.VI.12Al final, comencé a ver que no necesitaba renunciar a mi preciada relación especial – sino que necesitaba hacerla santa. A través de mis relaciones especiales, una vez entregadas al Espíritu Santo, encontraría lecciones perfectas de perdón y de esta forma, encontraría el camino de regreso a casa. Donde yo había fijado el propósito de la relación – sustituir a Dios y mantener la separación, para revivir mi pasado con el objetivo de cambiarlo (¡imposible!) y de tener a alguien sobre quien proyectar mis necesidades imaginadas, ahora podía pedirle al Espíritu Santo que le diera a la relación un nuevo propósito: construir felicidad.
Debido a la razón que Él tuvo para crear Su relación contigo, la función de las relaciones se convirtió para siempre en “hacer feliz”. Eso es todo.
T-17.IV.1Permite que Él descubra la chispa de belleza que se encuentra oculta en tus relaciones y te la revele. Su belleza te atraerá tanto, que no estarás dispuesto a perderla de vista nuevamente. Y dejarás que esta chispa transforme la relación de modo que la puedas ver más y más. Pues la desearás más y más, y estarás cada vez menos dispuesto a que esté oculta de ti. Y aprenderás a buscar y a establecer las condiciones en las que esta belleza se puede ver.
T-17.III.6Al comenzar a dejar de lado en mi nueva relación mis necesidades imaginadas y mi pasado sombrío, gradualmente la vi transformarse. Un inesperado efecto colateral fue la sanación de relaciones pasadas con parejas anteriores. Luego tuve coraje y comencé a ver todas mis relaciones como candidatas para la misma transformación. Relaciones de amor especial, relaciones de odio especial, relaciones laborales, familiares, de hermanos, de cuñados, de compañeros de estudio del Curso... todas fueron transformadas en relación directa con cuánto yo podía ( y estaba dispuesta) a dejar de lado mis necesidades imaginadas y proyecciones de culpa.
20 años después, me doy cuenta que todavía estoy sujeta a establecer relaciones especiales y a la auto decepción de que este tiempo no está basado en mis ilusiones imaginarias.
Y que triste e inevitablemente, se convierten en lo usual. Es en este punto de la revelación que puedo recordar, una vez más, la fórmula que el Curso nos entrega para liberarnos de todo sufrimiento:
Basta con que aprendas esta lección para que te liberes de todo sufrimiento, no importa la forma en que éste se manifieste. El Espíritu Santo repetirá esta lección inclusiva de liberación hasta que la apr4endas, independientemente de la forma de sufrimiento que te esté ocasionando dolor. Esta simple verdad será Su respuesta, sea cual sea el dolor que lleves ante Él... Él quiere mostrarte la única causa de todo sufrimiento, no importa cual sea su forma. Y comprenderás que los milagros reflejan esta simple afirmación: “Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer.
T-27.VIII.11