Puedo tener paz mental aun cuando hay caos a mi alrededor.

Nuestra interpretación del Curso es que tras cada conflicto y estrés, hay un pensamiento de falta de perdón.  Pero tenemos egos que constantemente nos dicen que la causa de nuestra incomodidad es el mundo externo. 

Cuando escuchamos a la voz del ego y creemos lo que escuchamos, terminamos creyendo que nuestro cansancio, fatiga y agotamiento surge de largas horas de trabajo, malas condiciones de trabajo, discordia matrimonial, conflictos entre padres e hijos, preocupación por la inseguridad, inseguridad financiera y demás aspectos de “carencia”.

El Curso diría, “Son mis propios pensamientos los que me lastiman.”  Nuestros egos dirían, “En esta situación, esto no es así.”  Un ejemplo que nos gusta usar es aquél de la asistente social que llega agotada a casa a las 19:30 todos los días.  Muchas personas han sido despedidas donde ella trabaja, y ahora ella tiene muchas cosas adicionales que atender.  Está enojada con la situación.  Está preocupada que sea la siguiente en ser despedida.

Llega a casa arrastrándose y decide haraganear.  Decide no cenar e irse directamente a la cama.  Se siente totalmente exhausta y agotada.  Todavía está enojada con su jefe y con el mundo.  Siente que lo que ha pasado es injusto e imperdonable.  Decide escapar del mundo mirando televisión.

Suena el teléfono y es su mejor amiga.   Está recién llegada al aeropuerto y tiene que esperar cuatro horas hasta su próxima conexión y quiere saber si se pueden encontrar en el aeropuerto.

La asistente social está contenta de escuchar la voz de su amiga y dice que se vestirá y estará ahí en cuarenta minutos.  Canta mientras se ducha, llena de energía y dicha.  ¿Qué cambió aquí?  Su cuerpo no cambió.  Lo que cambió fue su actitud acerca de su cuerpo.  Eso sí cambió.  La causa de nuestro agotamiento, fatiga y depresión es en gran parte nuestra actitud.  Albergar pensamientos de falta de perdón exige un alto precio.

Creemos que la espiritualidad práctica que enseña el Curso puede resolver todos nuestros problemas.  Otra lección de Un Curso de Milagros® que resulta de mucha ayuda es, En el presente mi felicidad es todo lo que veo.

Cuando nos podemos comprometer a hacer del perdón algo tan importante como respirar, nos volvemos atentos a la práctica del perdón cada segundo que estamos en este mundo ilusorio.

Allá en los 80, Jerry era consultor de una gran empresa llamada “El Grupo Harper”.  Jerry se encontraba con el Director General, John Robinson, una vez por semana.  En ese momento, John intentaba controlar a la gente a través del miedo y el ataque.  Por ejemplo, si no cumplían con el presupuesto previsto, John los atacaba y les hacía sentir culpables para que cambiaran su conducta.

Jerry introdujo la espiritualidad sugiriendo que viera los errores de sus empleados como equivocaciones, algo que se pudiese corregir en vez  de un pecado que hacía falta castigar.  John aceptó y la moral y la productividad de la compañía aumentó inmediatamente.  Incluso, John pudo hablar con los demás de sus propios errores, lo cual les alentaba a sentirse más cómodos con su vulnerabilidad.  Como resultado hubo una actitud de más cuidado y amor en la compañía.

Otro ejemplo es que un día John llegó a la oficina de Jerry declarando que iba a reunirse con un grupo hostil de accionistas ese día.  John había estado reuniéndose con sus abogados y ellos habían desarrollado con él algunas maniobras defensivas.  Jerry sugirió la lección del Curso “En mi indefensión radica mi seguridad.” sugiriéndole que simplemente diga la verdad y no oculte cosas de los accionistas, manteniendo así su integridad.  John decidió hacerlo y la reunión resultó muy productiva y amena.

John viajaba en limusina y llevaba una tarjeta con la lección pegada al asiento de adelante.  Un mes después el presidente de una aerolínea estaba acompañándolo en su auto y quiso saber qué quería decir la tarjeta.  John lo explicó y le contó la historia de los accionistas.  Su amigo dijo, “yo estoy enfrentando el mismo problema con mis accionistas.  ¿Puedes prestarme tu tarjeta?”  Luego lo llamó a John para agradecerle y le contó que la reunión había sido excelente.

Últimamente la gente de negocios se ha interesado en la espiritualidad en el ambiente de negocios.  Tal vez una de las razones de este nuevo interés sea el costo del estrés en las empresas.  Muchas organizaciones no tienen ni idea de cuánto les cuesta anualmente el estrés de los empleados.  Don Goewey, El Director Ejecutivo del Centro Internacional para Actitudes que Sanan ha investigado esta área y encontró unos resultados sorprendentes.

En un esfuerzo por ayudar con este problema él y el personal del Centro de Sausalito han creado un taller para gente de negocio llamado, “Actitudes que hablan de negocios”.  Setenta y cinco personas asistieron al primer taller y fue muy exitoso.  Se discutieron los doce principios de Actitudes que Sanan que Jerry tomó prestados de las lecciones del Curso.  Hubo muchos ejercicios en pareja durante el día especialmente sobre el perdón.

El taller evita el uso de palabras religiosas como Espíritu Santo y Cristo y hace lo que puede para presentar el contenido en un lenguaje que fuera aceptable para la gente de negocios.  Cuando nuestro Centro comenzó en 1975 éstos no hubieran podido relacionarse con la palabra “amor” pero hoy se acepta.  “Compasión” y “cuidado” también son aceptables.

Para nosotros es asombroso comprobar cómo los principios del Curso se pueden usar en formas prácticas en cada aspecto de nuestras vidas.

 



 

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