En el día de San Valentín, estaremos en la ciudad de Nueva York para asistir en la Conferencia Internacional sobre Un Curso de Milagros. Como es típico en los encuentros sobre el Curso o en cualquier otro tipo de encuentros; existe una tenue tendencia oculta de conflicto… tal cual se encuentra descripto en el sitio web de Unidos por la Paz: “El sábado 15 de febrero será un día de manifestación mundial en contra de la propuesta de declaración de guerra a Irak por parte de la administración Bush. Se esperan protestas en las ciudades de Amsterdam, Antwerp, Atenas, Bangkok, Barcelona, Belfast, Berlín, Berna, Bruselas, Cairo, Copenhague, Dublín, Glasgow, Helsinki, Estambul, Jakarta, Londres, Manila, Oslo, París, Roma, San Francisco, Estocolmo, Tokio, Viena y Varsovia … y la ciudad de Nueva York”.
Muchos de los asistentes a la conferencia son pacifistas y quieren participar en la demostración. Otros no lo son y citan el Curso “No busques cambiar el mundo”.
¿Y yo? Soy curiosa y creo que éste es un momento histórico en el mundo. Y quiero participar.
Por otro lado, tengo sentimientos encontrados con respecto a las manifestaciones de protesta en contra de la guerra, buscando cambiar el mundo. He notado que en cada una de las guerras en las que Estados Unidos ha participado, comenzado con la Revolución, ha sido una catalizador y facilitador para un cambio masivo en alguna parte de la conciencia colectiva.
Pensemos sobre esto.
Esta interesante observación se encuentra explicada en la Ley de las Estructuras Disipativas de la mecánica cuántica. El Premio Nobel en Física, Ilya Prigogine, enuncia la ley de esta manera:
“En el nivel químico más pequeño, al igual que entre las personas, eventos, y el universo … todas las cosas están en curso, siendo formadas por la energía que las rodea. Cuando un sistema es perturbado de alguna manera, las partes del sistema se reorganizan en un orden superior; un colapso de las viejas estructuras garantiza nuevas soluciones. La nueva vida resultante del estrés y el desbaratamiento destruye la entropía de la costumbre y el balance. Una vida espiritual saludable necesita estructuras disipativas de vez en cuando”.
Esta Ley parece explicarme el porqué es cierto que, tal cual el Curso establece,
no puedes sino estar en el lugar perfecto,
en el momento perfecto.
Lección 42.2
Las estructuras disipativas son una forma de deshacer el interés que nuestros egos tienen en el status quo. No hay errores, y aquello que parece ser un desastre bien puede ser una oportunidad para un milagro.
“No entiendo nada de lo que veo”, es quizás una de las lecciones más importantes del Curso. Entonces, ¿qué es un milagro?
Constantemente el Curso me sorprende con las interpretaciones sobre los milagros. El Curso nos explica, una y otra vez, que un milagro es un cambio en la percepción. ¡En mi percepción! Es un cambio que va desde la percepción de la separación a la percepción de la Unicidad, de la hermandad, del perdón. Es detener mis proyecciones, y hacerme responsable. Si soy un obrador de milagros, y el Curso dice que lo soy, ¿cómo hago para obrar milagros? Cambiando mi percepción.
La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves se compone de aquello con lo que tú lo dotaste. Nada más. Pero si bien no es nada más, tampoco es menos. Por lo tanto, es importante para ti. Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense, así percibirá. No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no una causa. Por eso es por lo que el concepto de grados de dificultad en los milagros no tiene sentido. Todo lo que se contempla a través de la visión es sano y santo. Nada que se perciba sin ella tiene significado. Y donde no hay
significado, hay caos.
T-21.Int.1
El estado actual de guerra que está sembrando odio y temor en el mundo, es meramente un testigo de nuestro estado mental colectivo. ¿Cómo puedo cambiar esto? Cambiando mi mentalidad con respecto al mundo. Puedo contemplar el estado actual de este mundo a través de la visión – y verlo sanado y santo. Sin visión, sólo existe el caos.
Visión. El regalo del Espíritu Santo. Viendo con los ojos de Cristo. Pensando con Dios. Percepción liberada del pasado.
La visión se le otorga libremente a todo aquel que pide ver. T-20.2.10
La visión es el medio a través del cual el Espíritu Santo transforma tus pesadillas en sueños felices y reemplaza tus dementes alucinaciones – que te muestran las terribles consecuencias de pecados imaginarios – por plácidos y reconfortantes paisajes. Estos
plácidos paisajes y sonidos se ven con agrado y se oyen con alegría. Son Sus substitutos para todos los aterradores panoramas y pavorosos sonidos que el propósito del ego le trajo a tu horrorizada conciencia. Ellos te alejan del pecado y te recuerdan que no es la realidad lo que te asusta, y que los errores que cometiste se pueden corregir.
T-20-VIII.10.4
Visión es mirar con ojos diferentes. Un cambio en la percepción.
No sólo habré de participar en las marchas por la paz (en parte, para mantener a mi madre lejos de la cárcel), sino que también estoy participando en el curso de dobladores de cucharas de James Twyman. El principio de ese curso bien puede resumirse en una sola línea, tomada de la película “La Matriz”:
“No trates de doblar la cuchara, porque es imposible. Simplemente date cuenta de la verdad, la cuchara no existe”.
Al final de cuentas, no se trata de doblar cucharas, sino acerca de entrenar nuestras mentes para ver paz en la realidad, uniéndonos con cien mil personas el 9 de febrero para ese propósito. En otras palabras, un cambio en la percepción.
James presenta este curso de dobladores de cucharas refiriéndose a la interpretación fundamental que se hace del Curso – que podemos manipular resultados a través de afirmaciones positivas o a través de una meditación intensa sobre un objetivo deseado, y si
después funciona, lo llamamos Un Milagro.
“Es importante que decidas por qué estás tomando este curso. ¿Es porqué quieres obrar milagros? ¿Quieres sentirte más poderoso de lo que nunca antes te habías permitido ser en el pasado? Si estas ideas que estás leyendo, se aproximan un poco a tus razones, entonces va a ser mucho mejor que te detengas. …Encuentra otras cosas con las que ocupar tu mente. No vas a conseguir estas cosas con ese objetivo. Sin embargo, si estás leyendo esto porque has
decidido que estás en este planeta para ser un “Instrumento de Paz”, y sanar el mundo sanando tu propia mente, entonces por favor sigue leyendo”.
He aquí la paradoja: si buscas a Dios para tener más poder en el mundo, no resultará. Pero si buscas a Dios por Su propio bien, te harás poderoso en este mundo. Contemplarás milagros
porque habrás cambiado tu percepción. No verás ninguna cuchara. Sólo Dios existe, obrando en Sus formas misteriosas, siempre en el lugar correcto en el momento correcto. La cuchara puede doblarse, la guerra puede no suceder, y no lo hará puesto que tú determinaste que ese era el objetivo que querías lograr. Y así será, dado que elegiste la visión de Cristo en lugar de la tuya.
Y la guerra puede suceder. Y sin embargo puedes ver a Dios en todas las cosas. Participo en el curso de “Dobladores de cucharas” y marchas por la paz, contemplando las cosas con la visión de Cristo, Su regalo para todos nosotros. No es una práctica sencilla. El impulso es condenar la administración Bush, o a Saddam Hussein o a Al-Quada o a algún grupo político o religioso. Y cuando lo hago, me doy cuenta que tengo un enorme proyecto de perdón. Dios no perdona, puesto que Él nunca ha condenado. Puedo hacer que esto sea fácil para mí y saltear la parte de la condena, para que también me saltee la parte del perdón. Otro impulso es el de creer que mi activismo puede manipular el resultado, y llevarme yo los laureles por un milagro. Pero no. No tengo tanto poder. Mi “poder” radica sólo en mi voluntad para cambiar mi percepción. Y ése es el milagro. Puedo unirme a otros para hacer la paz, pero mi objetivo es practicar para contemplar las cosas con la visión de Cristo.
Si la guerra no sucede y la paz prevalece, no habrá de ser porque participé en una marcha, sino porque tenía la voluntad para cambiar mi percepción - con respecto a nosotros y a ellos, los hacedores del mal y los hacedores de la paz, los que tienen la razón y los que están equivocados- hacia la percepción de una mundo ya ha sido sanado. Veremos si soy capaz de contemplar las cosas con la visión de Cristo durante semejante protesta a favor de la paz, o si es que me arrastra la intensidad del momento.
Desearía tener certeza consiste en mi fe de que Dios está a cargo y que todo está bien. Como comenté en la última edición de “The Bridge”, “la consistencia es más importante que la intensidad”. Así que practicaré utilizando la visión de Cristo un segundo a la vez, y experimentaré milagros de un segundo. Uno incluso podría llamarlos … instantes santos.