“Para los maestros de Dios el daño es algo imposible.  No pueden infligirlo ni sufrirlo.  El daño es el resultado de juzgar.  Es el acto deshonesto que sigue a un pensamiento deshonesto". (Manual Sección 13)

 

La idea de este artículo es ayudarte a que intercambies el enfoque de temerosa percepción del ego, con el enfoque de amorosa percepción del Espíritu Santo.

 

Cambiar de percepción: Paso Uno  

Reconocer que no me valoro

 

Cada uno de nosotros, en este momento, tiene un enfoque específico para ver al mundo y a sí mismo.  Esta manera de ver lo que está a nuestro alrededor puede compararse con “los cristales de las lentes” a través de las cuales miramos.  Algunas lentes conducen a un sentido de tranquilidad interior, auto estima, y paz mental.  Otras lentes conducen a tensiones, baja auto estima, temor constante y falta de confianza.  Después de reconocer que puedes profundizar tus relaciones con otras personas, el primer paso para llevarlo a cabo es adquirir la habilidad para determinar cuáles lentes son “positivas” y cuáles no tienen valor.  Son esquemas que podemos estudiar y modificar.  Podemos considerar que el esquema que tiene valor verdadero es aquel que conduce a la tranquilidad mental.  Por el contrario, el que no tiene valor nos conduce al conflicto. 

 

Si nuestra percepción es falsa, negativa y basada en el pasado, y luego proyectamos esta mentira hacia el futuro, será imposible confiar.  Aunque la lista de posibles esquemas negativos es infinita, a continuación se detallan las cinco más comunes que he encontrado.  En letra cursiva se indica la experiencia que resulta cuando les damos valor.  Recuerda, los esquemas negativos nos llevan a “darle valor a lo que no lo tiene”, y esto nos conduce a experiencias negativas.

 

Esquemas negativos y la experiencia resultante

 

 

Cambiar de percepción - Paso dos

Adoptar una actitud abierta

Si queremos empezar a reconocer lo que tiene valor y lo que no lo tiene, debemos darnos cuenta cómo usamos los esquemas negativos.  No es importante identificar y analizar todos tus esquemas.  Es más importante que empieces a admitir que cuando estés dolorido, “Hay otra manera de ver el mundo.” (L33) “Dios es mi Fuente.  No puedo ver separado de Él.” (L43)

 

Para la mente cerrada, conflictuada y arrogante esta aseveración no significa nada.  La mente cerrada,  que no confía dice:  Hay una sola manera de ver las cosas, y mi manera es la mejor.

 

Si queremos confiar y amar más intensamente, debemos estar dispuestos a ser más flexibles en nuestra manera de pensar.  Es nuestra manera de pensar la que determina el grado en que podremos confiar.  Para curar la vergüenza, debemos estar dispuestos para traer situaciones pasadas a nuestra consciencia presente, de cambiar nuestra percepción de ellas, y luego soltarlas por medio del perdón.  Mantener la vergüenza escondida sólo le pone un techo a nuestra capacidad de dar y aceptar amor.

 

En cualquier momento que sintamos que no podemos ser amados, que no valemos la pena y que no somos completos, ésa será la indicación de que estamos creyendo en una percepción falsa.  Podemos aprovechar para entrar en un proceso que culmine en cambiar nuestras percepciones negativas acerca de quienes somos.  Por ejemplo:

 

              La situación

Algo “negativo” ocurrió.

                            ¯

              La percepción pasada

He llegado a la conclusión que soy una persona mala, no soy inteligente, etc.

                            ¯

              La percepción cambiada

Las percepciones de otras personas acerca de mí no indican lo que valgo.  Soy una persona valiosa.

                            ¯

              El perdón

Me libero a mí mismo y a los demás de mis pensamientos negativos.  Todos merecemos el amor.

 

Al cambiar nuestra percepción no sólo lo aplica-

mos a nuestras experiencias pasadas, sino que también nos ayuda a vivir mejor la vida diaria.  Cuando te encuentres en una situación en que te sientas tentado a enojarte, a sentirte culpable, avergonzado o perturbado de alguna manera, declara resueltamente: puedo elegir cambiar mi percepción sobre esto.

“En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente.”  (T646)

 

              Dos aspectos de la mente

Cuando decimos “hay otra manera de ver esta situación”, comenzamos indirectamente a pedir que una parte de nuestra mente, que había estado dormida, entre en acción.  Podemos elegir una entre los dos aspectos de nuestra mente.  Una es la mente ego; la otra la denominaré la Mente Integra.

 

La mente ego, o ego, está basada en el temor.  Constantemente busca experiencias pasadas para reforzar la creencia que somos menos que íntegros.  Expresado sencillamente, los diez mandamientos del ego son:

 

 

Nuestra Mente Íntegra está basada en el amor.  La Mente Íntegra reconoce que la vida está interconectada.  Es la fuente de la compasión.  Los diez mandamientos de la Mente Íntegra son:

 

 

Nunca las circunstancias externas son las que determinan lo que es nuestra experiencia interior, no importa lo mucho que creamos que sea cierto.  Lo que experimentemos dependerá de qué aspecto de la Mente valoremos.

 

Cuando decimos que “hay otra forma de mirar al mundo” estamos hablando de reemplazar la mente ego con la Mente Íntegra.  “Confiar en nosotros mismos” se convierte, más precisamente, en aprender a distinguir entre la mente ego y la Mente Íntegra, y luego elegir prestarle oídos a la Mente Íntegra.

 

Cambiar la percepción: Paso Tres

Reconocer que la manera que indica el ego no ha funcionado y elegir lo que tiene valor

 

A menudo éste es uno de los pasos más difíciles para cambiar nuestra percepción y para adoptar un sistema confiado y amoroso de pensamiento.  Es difícil porque esencialmente significa que el procedimiento del ego no nos ha servido.  El ego es como un niño rebelde y comienza a patalear y gritar cuando no se le presta atención.

 

El procedimiento del ego para determinar la confianza, y el valor de las relaciones es estar constantemente evaluando, comparando, juzgando, criticando, proyectando, condenando, manipulando, avergonzando.  Antes de encontrar la paz deberemos llegar a reconocer por completo que por estos medios nunca obtenemos lo que queremos.  A veces cuando el ego ve que está perdiendo terreno, tratará de convencernos que es bueno mantener una parte de su manera de hacer las cosas.  Proclama:  “En esta situación es mejor recordar el pasado;  acuerdate que saliste lastimado antes.”  O, “No confiaría en esa persona, he escuchado cosas malas acerca de él.”  Este paso para cambiar nuestra percepción requiere que veamos completamente que el procedimiento del ego nunca deriva en tranquilidad para la mente.

 

Recuerda lo que tiene valor.

Para concluir quiero ofrecer una breve lista de al-

gunas de las creencias “sin valor” que nos llevan a ser desdichados y faltos de amor.  En contrapartida hay una lista de las creencias “valiosas” que nos conducen a que experimentemos tranquilidad de mente.  Te invito a que las leas diariamente, con énfasis particular en aquellas que son valiosas, para recordar quién eres y qué quieres.

 

Creencias sin valor

 

Creencias valiosas

 

Del otro lado del temor está siempre el amor: queda protegido y esperando que lo descubramos.




volver