Nota: Robert Perry, Allen Watson y yo ya hemos escrito acerca de una situación similar: el ataque terrorista de Septiembre 11.  Nuestro articulo del 9/11 se intituló “Por encima del campo de batalla.”  Lo que dijimos entonces sin duda se aplica igualmente a esta situación, por lo tanto los invito a hacer clic aquí para leer ese articulo también (en inglés) 

Junto con mucha gente alrededor del mundo, nosotros en el Círculo estamos tristes por el comienzo reciente de la guerra contra Irak liderada por los Estados Unidos.  ¿Qué podemos hacer como estudiantes del Curso comprometidos con un camino de paz, ante esta situación?  ¿Cómo podemos responder a esta guerra de una manera que refleje armonía con nuestro camino espiritual?

En pocas palabras, el Curso desearía que respondiéramos a la guerra actual de la misma manera en que quiere que respondamos a cualquier situación en nuestras vidas: con perdón.  Se nos pide que perdonemos a Sadam Hussein, George W. Bush, y a cualquier persona o cosa que detone pensamientos de ira y ataque en esta situación.  Nuestro modelo de perdón es Jesús mismo, quien perdonó sin límite, hasta el punto de perdonar a aquellos que lo crucificaron.  Naturalmente, el perdón puede ser un desafío, especialmente en situaciones que hagan surgir emociones fuertes en nosotros.  El perdón es generalmente un proceso gradual que lleva verdadero esfuerzo y profundo compromiso.  Sin embargo, afortunadamente tenemos un curso que ofrece un sinnúmero de prácticas para ayudarnos a perdonar.  Para empezar, recomiendo seis lecciones del Libro de Ejercicios que están especialmente diseñadas para ayudarnos a perdonar a personas especificas: Lecciones 46, 68, 78, 121, 134, y 161.

El perdón involucra echar una mirada a todo el conflicto en nuestro mundo desde una posición estratégica más elevada: un lugar por encima del campo de batalla.  Con la ayuda del Espíritu Santo podemos mirar la guerra con Irak con la visión de Cristo.  Desde nuestra perspectiva, la guerra parece profunda y trágicamente real, pero desde Su perspectiva “Dios no creo esa guerra, por lo tanto, no es real” (L-pI.14.4:5).  Su irrealidad significa que no importa lo horrible que pueda parecer la carnicería, el verdadero Ser de todos los involucrados queda totalmente ileso.  Todos en verdad son perfectamente inocentes; ver esto de una forma profunda es perdonar.

Si la guerra no es real y debemos perdonar a todos los involucrados, ¿significa que nosotros como estudiantes del Curso, no debiéramos hacer nada para proclamarnos contra la guerra y las decisiones que la provocaron?  He oído que algunos estudiantes del Curso han sido poco caritativos al opinar sobre los activistas que buscaron evitar la guerra por acción política (y todavía están tratando de ponerle fin).  Algunos reclaman que tal activismo hace más daño que bien, porque lo único que hace es darle realidad al error. ¿Es verdad?  ¿ Lo que proclama el Curso nos impide actuar?  ¿Nos alienta a que evitemos actuar públicamente en pro de la paz?

No creo que sea así.  El Curso sí nos dice que el mundo es una ilusión, pero también nos hace el llamado para ser portadores de curación dentro de la ilusión.  El dolor de esta ilusión es terriblemente real, no importa lo irreal que pueda ser en la verdad, así que el Curso nos implora que llevemos la luz del Amor de Dios a todos aquellos que sufren.  Es así como se deshace la ilusión y todo el dolor que conlleva.  Yo creo que la intención del Curso es producir personas que son positivas, activos catalizadores para la paz y el amor en este mundo: verdaderos obradores de milagros.  Nuestra obra milagrosa puede tomar muchas formas, y una forma para muchos puede ser una presencia pública en pro de la paz.  Gandhi y Martín Luther King, Jr. eran obradores de milagros de este tipo, como lo son el Arzobispo Desmond Tutu y Jimmy Carter.  Ellos y otros como ellos han demostrado una y otra vez que el fruto del verdadero perdón no es la inacción, sino la acción compasiva basada en el amor por todos los seres.

Yo mismo me he sentido llamado a tomar una posición pública en pro de la paz de una manera sencilla, y por lo tanto he participado en varias marchas por la paz.  (Llevé un cartel que decía, “El perdón nos libera,” que espero que haya tenido algún efecto sobre aquellos que portaban carteles anti-Bush más virulentos.)   Naturalmente, otros pueden sentir que su expresión de la paz sea distinta: el Espíritu Santo es nuestra guía en esto.  La clave es que sea lo que fuera aquello que nos sentimos llamados a hacer, nuestra acción debe fluir desde ese lugar por encima del campo de batalla, ese lugar de amor y paz eterno que es nuestra verdadera naturaleza.  Como dijo Gandhi, “Nosotros debemos ser el cambio que queremos que se haga en el mundo.”

Bajo ese espíritu, quisiera presentar una visualización que Robert Perry creó para su taller sobre la resolución de conflictos UCDM.  Esta visualización fue diseñada para ser aplicada en una situación de conflicto con otra persona.  Por esa razón, algunas de las frases sólo tienen sentido cuando se ha tenido una interacción con otra persona.  Sin embargo, esta visualización puede ser fácilmente adaptada para ser aplicada a Sadam Hussein, George W. Bush, o cualquier involucrado con la guerra que dispare pensamientos de ira y falta de perdón en uno.  Pueden cambiar la redacción como resulte apropiado.

Espero que esta visualización les resulte útil en sus esfuerzos para mirar la guerra de Irak desde la perspectiva del Curso.  ¡Que todos encontremos la paz de Dios por encima del campo de batalla, y que lo extendamos a todos nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo en nuestro mundo raído por la guerra!
Haz clic aquí
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