La oración es siempre por ti, así te es siempre concedido el perdón.
Es imposible perdonar a otro, porque son sólo tus pecados lo que ves en él.
Quieres verlos allí, y no en ti.
Es por eso por lo que el perdón a otro es una ilusión.
CO-2.I.4:1-4
Este es un ejercicio corto para hacer en cualquier momento en el que te sientas amenazado o perturbado por otros o por alguna situación particular. Aceptando la parte de ti mismo que ves reflejado en el otro, encontrarás la paz.
Comenzamos sentándonos o recostándonos en una posición confortable.Desconectamos el teléfono.
Inspiramos lentamente unas veces y relajamos toda tensión.
Comenzamos con las piernas, tensamos los músculos al inspirar y liberamos la tensión al exhalar.
Así vamos incluyendo todas las partes de nuestro cuerpo finalizando con los músculos faciales.
Ahora contamos silenciosamente desde 20 hasta cero, sintiéndonos cada vez más relajados.
1. Te pedimos a Jesús o al Espíritu Santo que nos ayude en este ejercicio. Nos damos cuenta que necesitamos ayuda y que no podemos sanarnos a nosotros mismos; la sanación es tarea del Espíritu Santo. Nuestra tarea es llevarle a Él el problema.
El Espíritu Santo sólo te pide esto:
que lleves ante Él todos los secretos que le hayas ocultado.
Ábrele todas las puertas y pídele que entre en la oscuridad y la desvanezca con su Luz. Si lo invitas, Él entrará gustosamente.
Y llevará la luz a la oscuridad si le franqueas la entrada a ella.
Pero Él no puede ver lo que mantienes oculto.
Él ve por ti, pero a menos que tú mires con Él, Él no puede ver.
La visión de Cristo no es solo para Él, sino para ti y para Él.
Llévale por lo tanto, todos tus pensamientos tenebrosos y secretos,
y contémplalos con Él. Él abriga la luz y tú la oscuridad.
Ambas cosas no pueden coexistir cuando las contemplas juntos.
Su juicio prevalecerá, y Él te lo ofrecerá cuando unas tu percepción a la Suya.
T-14.VII.6:1-52. Piensa en alguien con el que tengas un problema en tu vida. Alguien con el que tengas algún problema sin resolver desde el pasado. Trae a tu mente la última situación problemática que hayas tenido. Trae a esa persona a tu conciencia.
3. Hazte ahora conciente de los sentimientos que estás experimentando y observa en qué lugar de tu cuerpo se manifiestan. Mira adentro tuyo y trata de sentir esa parte tuya. Esa es la parte tuya que almacena el mismo o similar comportamiento, a pesar de que sea en una forma diferente.
¿Cómo se ve esa parte tuya?
Pide un símbolo o una representación de esa parte.
Deja que esa representación o esa foto te llegue espontáneamente.4. Decide si quieres seguir guardando este símbolo o si preferirías sanar y trasmutar el símbolo. Si quieres sanarlo, pide que se te de otro símbolo y deja que el nuevo símbolo aparezca y crezca frente a ti.
Obsérvalo.
¿En qué se ha transformado ahora?
¿Cómo lo ves?
Decide si quieres quedarte con este símbolo y permitir que reemplace al viejo.
5. Ahora contempla la persona que habías proyectado en frente de ti, y entrégale este nuevo símbolo. Contempla su felicidad al recibirlo.
Esta persona ha sido un maestro para ti y éste es tu regalo para él.
Dile ahora cualquier cosa que necesites decirle y trata de escuchar lo que pueda decirte a ti.
Trata ahora de reconocer que fueron las similitudes, reflejadas en un espejo hacia ti, lo que estaban causando el dolor.
Agradécele a la persona la lección que estás aprendiendo.volver