Preguntas y Respuestas

 

Un estudiante de Inglaterra pregunta:

Leyendo el Curso recientemente me llamó la atención un párrafo en particular al pie de la página 35.  Al igual que muchas personas, he luchado por entender por qué y cómo el planeta Tierra y todo el universo fue creado.  Sin embargo, luego de estudiar el Curso durante 13 años, había llegado a la conclusión que de alguna manera nosotros lo habíamos creado (como Hijos de Dios), como mecanismo de separación de Él.  Lo que me hizo detenerme fue la frase en el párrafo 5 del Capítulo 2.VII que dice:

 

La aseveración "Porque tanto amó Dios al mundo que le dio Su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, mas tenga vida eterna" necesita solamente una leve corrección para que tenga sentido en este contexto: "Se lo dio a Su unigénito Hijo". (T.2.VII.5.14)

 

Yo creo que “en este contexto” significa el paso aparente de tiempo, pero me agradaría cualquier corrección de mi conclusión errónea.

 

Y Michael Dawson responde

 

Lo Que Dios Nos Da

 

Como señalaste correctamente, el mundo no fue creado por Dios, y tampoco Él conoce su existencia.  El Curso llega a decir “El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios” (LE.pII.Preg3.2:1).  Esta es una enseñanza difícil de aceptar para nuestros egos.  El mundo es nuestra creación falsa, no la creación de Dios.  No nos gusta escuchar que no es real, sino simplemente un sueño del Cristo dormido.  Tenemos mucha inversión en este mundo y en nuestros cuerpos, y luchamos para que funcione.  Una mirada a la historia nos dirá que nunca tuvimos éxito.

 

Pecado y tontería

 

Cuando primero leí el Curso no vi las enseñanzas metafísicas de la naturaleza ilusoria del universo físico.  Quería un Dios que se preocupara por mi vida y sus detalles y esperaba que pudiese solucionarlos.   Si Dios hubiese hecho todo esto por mí mi progreso para despertar se hubiera demorado debido a que mi separación de Él hubiese sido menos incómoda.  Yo soy el hijo pródigo que necesita regresar a la paz y la dicha de la casa de mi Padre y no quedarse en el chiquero pidiéndole a Dios que mejore las condiciones de vida allí.  El Curso es una enseñanza trascendente diseñada para llevarnos de regreso a casa.  Esto va en contra de los deseos del ego, que siempre quiere algo para preservar su individualidad y especialismo.

 

No es probable, entonces, que Dios nos ofrezca el mundo físico como regalo.  Dios quiere ofrecernos algo que nos despierte del sueño de separación y no algo que nos aliente a creer en él más aun.  El Curso también aclara que Jesús no murió para expiar nuestros pecados, ya que los pecados no existen.  El sufrimiento que experimentamos en este mundo está sucediendo dentro del sueño de separación y es consecuencia de nuestro deseo de abandonar el Cielo y jugar el juego del individualismo.  Esto no es pecado sino insensatez.  Jesús procura que nos despertemos de este sueño y no que le otorguemos realidad presentándonos como un sacrificio para aplacar la ira de Dios.

 

El mundo al que se refiere acá es el mundo real y no el universo que hemos proyectado en el espacio y el tiempo.  Esto se aclara cuando Jesús afirma:

 

He dicho antes que Dios amó tanto al mundo, que se lo dio a Su Hijo unigénito. Dios ama ciertamente el mundo real y aquellos que perciben la realidad de éste no pueden ver el mundo de la muerte, pues la muerte no forma parte del mundo real, en el que todo es un reflejo de lo eterno. Dios te dio el mundo real a cambio del mundo que tú fabricaste como resultado de la división de tu mente, el cual es el símbolo de la muerte. (T.12.III.8)

 

El mundo real es la corrección de nuestra creación falsa, donde percibimos unicidad en lugar de separación.  Esta verdadera percepción está en la mente de todos, esperando nuestra aceptación de ella.  Este es otro ejemplo de las metáforas que Jesús usa en sus enseñanzas, que a veces nos hacen pensar antes de poder entenderlo.

 

La canción olvidada

 

En el momento de la separación, todos llevamos la memoria de Dios con nosotros, memoria que no podemos eliminar completamente.  Está esperando que lo traigamos de nuevo a la conciencia para que podamos ver el mundo de otra manera.

 

Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo. (T.21.I.6)

 

 

El mundo real es un estado mental en que hemos perdonado totalmente,  ya no percibimos culpa y ataque, sino que bendecimos todo lo que percibimos.  Ahora vemos personas que piden amor o ayuda y nada más.  Nos hemos vuelto soñadores lucidos que a los ojos de los demás todavía parecen estar aquí, pero sabemos que hemos despertado a nuestra naturaleza Crística y que ya no nos sentimos separados de nada.  El mundo real es el reflejo del Cielo en nuestro sueño y es el objetivo del Curso.  Al lograr el mundo real Dios puede tomar el último paso y nos eleva de nuevo hacia Él.

 

El mundo real es el regalo que Dios quiere que tengamos y que está esperando en la mente de todos hasta que llegue el día en que lo aceptamos con alegría y finalmente dejemos de lado nuestra esperanza que este mundo nos pueda satisfacer.

 

Tú no moras aquí, sino en la eternidad. Eres un viajero únicamente en sueños, mientras permaneces a salvo en tu hogar.

(T-13.VII.17:6-7)

 

En Dios estás en tu hogar, soñando con el exilio, pero siendo perfectamente capaz de despertar a la realidad. (T.10.I.2.1)

 

               




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