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El Curso no siempre es un camino fácil de recorrer. Hoy Nick Davis contesta esta pregunta sobre sus principios y cómo aplicarlos.
Pregunta:
Antes de haber descubierto el Curso me angustiaba por los ‘problemas’ de los demás, en particular desastres como terremotos y hambrunas, y por los niños atrapados en una guerra. A veces casi estaba tomando el avión para llegar al lugar del desastre. Tenía que hacer algo al respecto.
Ahora trato de ver estos eventos como una ilusión y ver mi reacción como una demostración de mi ego del bien que hago. Pero mis amigos dicen que me he vuelto duro e insensible. Aunque trato de ver que la respuesta de mi ego a sus comentarios es otra forma de ataque, me resulta difícil y estoy comenzando a sentirme muy solo y distintos de aquellos que me rodean.
Estoy seguro que acá debe haber algo de aquello de vivir en el mundo pero no ser de él, pero ¿no hay cabida para la compasión para el prójimo?
Respuesta
Estoy seguro que muchos estudiantes del Curso se van a ver reflejados en estos sentimientos. Al igual que con todos nuestros pensamientos sobre el mundo, necesitamos cambiar nuestra percepción sobre la verdadera naturaleza de la compasión. Creo que es natural sentir compasión por el que sufre y querer hacer algo al respecto. La idea de la expiación en el Curso es deshacer la fuente de sufrimiento. Entonces, ¿qué significa la compasión?
El Curso usa la expresión ‘empatía’ y dice que la empatía no significa que nos unamos a los que sufren, sino que nos unamos a ellos para sanar juntos. Esto significa que si estamos profundamente afectados por el sufrimiento de los demás en el mundo, de alguna manera refleja el sufrimiento en nosotros. La verdadera empatía significa primero unirse con el Espíritu Santo y luego permitir que el Espíritu sane a través de nosotros. “Cuando me curo no soy el único que se cura” (LE-pI.137) la curación se extiende hacia donde se dirige.
En tu pregunta mencionas que comienzas a sentirte solo y distinto de los que te rodean, debido a un cambio en tu respuesta al mundo. Es posible que al distanciarte de los problemas del mundo y tratar de verlos como ilusiones, hayas revelado una creencia acerca de ti mismo, (estoy solo y soy distinto) que antes habías proyectado en las personas con problemas. Esta es una creencia fundamental de la separación y creo que ha sido revelado para que se cure en ti.
Mi perspectiva sobre la curación es: i) identificar la creencia que tengo acerca de mí mismo (aquello que creo acerca de mí es lo que creo acerca de los demás); y ii) tener la voluntad de pedirle al Espíritu Santo que deshaga esa creencia. Di: “Yo creo que estoy solo y que soy distinto de los demás. Deseo que esta creencia se deshaga y, por lo tanto, pido un milagro.”
La verdad es que compartimos la Mente de Dios. Nosotros, los hijos de Dios, tenemos una mente que todos compartimos. Por el momento, aparentemente, nuestras mentes mantienen una creencia en la separación. Cada vez que permitimos que se produzca la curación, cura a todas las mentes, porque estamos compartiendo una Mente. El pensamiento de empatía, o de unión, se extiende desde la mente curada y se une con los pensamientos curativos en los demás. Esto, creo yo, es la expresión de la verdadera compasión en el mundo.