Cuando a principio de cada año me concentro en lo que deseo esto significa lo que realmente quiero, es decir, que no son las cosas del mundo sino la experiencia que me satisfará completamente.

 

Yo sé ahora que la felicidad es una elección y que a lo largo del año pasado comencé a entender con más profundidad que la ‘vida’ también es una elección.  Al decir ‘vida’ quiero decir salud, vitalidad, claridad de propósito, paz mental, libertad y todo lo que está involucrado en la dicha de estar vivo.  ¿Por qué es una elección?  Seguramente que yo y todos los demás querrán vivir con plenitud.  Ya debemos haber elegido la vida, no obstante, parece que la mayor parte del mundo manifiesta lo opuesto a la vida, es decir, enfermedad, baja energía, falta de propósito, conflicto y tristeza.

 

Un Curso de Milagros® nos explica cuál es el problema y, en la lección 79 del Libro de Ejercicios dice:     “Permítaseme reconocer este problema para que pueda ser resuelto” (L-pI.79.10.3).  En la lección explica que solo hay un problema y que por lo tanto solo hay una solución y sigue explicando que “El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto” (L-pI.79.1.4).

 

Ahora entiendo que el precepto es que antes de poder resolver algún problema hace falta que sepamos cuál es.  Entonces, ¿por qué la vida que aparentemente hemos elegido (pues estamos vivos), manifiesta tan fuertemente lo que es su opuesto?  El Curso nos dice que hemos elegido creer que estamos separados de nuestra Fuente.

 

Recientemente tuve una experiencia en una de mis relaciones especiales que me brindó información sobre la ‘separación’.  Se trataba de la relación amor/odio que tengo con nuestra computadora.  Lo amo cuando hace lo que quiero, pero cuando no lo hace...  Hubo un corte de electricidad por un instante y al restablecerse, reinicié la computadora.  Lamentablemente ya no funcionaba como debía y las únicas palabras que aparecían en la pantalla eran “el sistema ha perdido su integridad, controle el suministro de energía”.  ¡Pero, un momento!  ¡El servicio ya se había restablecido o no podría haber aparecido nada en la pantalla!  El sistema estaba respondiendo a la pérdida de electricidad, a pesar de haberse restablecido.  Esto me hizo pensar que, de alguna manera, esto es lo que ha ocurrido en nuestras propias mentes: la separación se solucionó pero no lo estamos reconociendo.

 

El deseo de vivir

El Curso nos enseña que la separación produjo un sistema de pensamiento llamado ego, que nos dice que el resultado de la separación (pecado) es la muerte.  Nuestras mentes actúan sobre esta información hasta que se corrigen mediante la aceptación de la solución.

Mi computadora me dijo que hacía falta controlar el suministro de electricidad y, supongo que es aquí donde la corrección del pensamiento de separación tiene que comenzar: controlando la conexión a la Fuente de todo poder.  Pues, si estoy separado de la Fuente del Poder, debe significar el fin de la existencia o ‘muerte’  Es este pensamiento que todavía está activo en la parte inconsciente de la mente.

 

El pensamiento de muerte pone de manifiesto todo tipo de enfermedad, que es la forma de muerte elegida que se proyecta sobre el cuerpo.  Parece subconsciente porque la mayoría de nosotros diría que como tenemos un cuerpo, estamos en el mundo, y aparentamos estar vivios, entonces hemos elegido la vida.  Sin embargo, debajo de la superficie de la mente, en el subconsciente, está la lucha constante entre el ego y el Espíritu Santo: la elección de la muerte o la elección de la vida.

 

Hipócrates describió la enfermedad como “una combinación de sufrimiento y esfuerzo y, aparentemente, el cuerpo sufre bajo el efecto constante de la mente que elige la muerte en un nivel y la vida en otro.  Comencé a darme cuenta de lo que había estado en mi inconsciente cuando comencé a meditar. 

La meditación y su concentración en el pensamiento me reveló cuántas veces el pensamiento de muerte ocurría en el flujo de pensamientos, estando alejado de distracciones externas.  Noté que estos pensamientos de muerte aumentaban considerablemente en momentos de estrés y particularmente cuando mi cuerpo estaba enfermo: no importaba lo crónico que fuera, este sería la enfermedad que llevaría a la muerte en última instancia.

 

Con el nacimiento de mi primer hijo Santiago, aumentó mucho mi medo a la muerte.  De repente tenía un mayor deseo de vivir en el mundo.  Era tan importante que este pequeño cuerpo estuviera a salvo y era mí responsabilidad mantenerlo vivo.  El ego se hizo un verdadero festín con mis pensamientos y me despertaba durante la noche para ir a constatar que estuviese respirando.  En ese tiempo yo no comprendía que, en algún momento de nuestro camino al despertar, uno se da cuenta que la vida es una elección que todos necesitamos hacer para despertar de la hipnosis del ego.

 

Y la muerte es el resultado del pensamiento al que llamamos ego, tan inequívocamente como la vida es el resultado del Pensamiento de Dios.

T-19.IV.C.2.15

 

Elegir la vida significa elegir la solución al problema de la separación.  Esto significa que hace falta que aceptemos la curación o, como dice el Curso, “Debo aceptar la Expiación para mí mismo, y nada más” (L-pII.337.1.4).

 

El Espíritu Santo es la respuesta.  El Espíritu Santo es la elección en pro de la vida y hacemos esa elección cada vez que elegimos escuchar y seguir la voz del Espíritu Santo por encima de la voz del ego. 

Elegimos cada vez que elegimos practicar la lección del día cuando se nos presenta un problema. 

Elegimos la vida cada vez que elegimos el perdón, en lugar de atesorar el resentimiento. 

Elegimos la vida cada vez que soltamos el pasado, entregamos el futuro a Dios e ingresamos al presente.

 

Cuando vemos que la vida está compuesta por cientos de elecciones diarias, también veremos que elegir la enfermedad y la muerte es la resistencia de elegir al Espíritu Santo o ‘Verdad’.  Así veremos por qué el Curso dice que: “La enfermedad es una defensa contra la verdad” (L-pI.136).  Es la resistencia a la respuesta, alentada por el ego.

 

En mis sesiones de curación, el Espíritu Santo llevará al paciente y a mí al resentimiento.  Entonces nos topamos con la resistencia a la solución.  A veces, sucede que el argumento a favor de la resistencia puede ser tan lógico y racional que quedo desconcertado acerca de la respuesta.  En estos momentos oro por el milagro.  El Espíritu Santo tiene la respuesta y me asombro constantemente de la manera en que sale con una percepción diferente que quita el obstáculo para que pueda efectuarse la curación.

 

Las recompensas de la curación

Las recompensas de la curación son felicidad, liberación del dolor emocional y físico, liberación del conflicto y volver a entrar con gracia a una vida de paz que parece que nunca fue interrumpida.  Elegir un milagro significa elegir la vida:

Las únicas alternativas que tienes ante ti son o bien una muerte durmiente y sueños de maldad por una parte, o bien un feliz despertar y la alegría de la vida por otra.

T-27.VII.9.4

 

Ahora yo he aceptado que necesito hacer la elección por la vida todos los días.  Escuchar al Espíritu Santo es haber hecho esa elección y el Libro de Ejercicios del Curso es la voz del Espíritu Santo impresa para que lo pueda escuchar cada día.  Cada lección me lleva suavemente de regreso al reconocimiento de la vida eterna:

El Espíritu Santo te guía hacia la vida eterna, pero tienes que abandonar tu interés por la muerte, o, de lo contrario, no podrás ver la vida aunque te rodea por todas partes.

T-12.IV.7.6

 

Me he dado cuenta que mi propósito es hacer las lecciones del Libro de Ejercicios, con distintos estudiantes, una y otra vez – apoyándolos en su decisión de vivir, al igual que ellos apoyan la mía.  Este año será mi vigésima primera vez que practico.  Comenzaré de nuevo con la Lección 1 el 1º de enero y leeremos y haremos las lecciones juntos en los grupos.  Estos son algunos de los momentos más cercanos a la Unicidad que yo puedo lograr en este mundo.  Juntos hacemos una voluntad poderosa de ser liberados del pensamiento de muerte y de esa forma elegir la vida eterna.

 

Cada día, yo sé que antes que nada tengo que hacer una elección cuando me despierto a la mañana.  Esa elección es cumplir mi verdadero propósito en el mundo, que es ser curado, o permanecer en las garras del ego.  Si elijo la Lección y su práctica, me he unido con el Espíritu Santo y el milagro:

Todos los milagros significan vida, y Dios es el Dador de la vida. Su Voz te guiará muy concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber.

T-1.I.4.1

 

Aunque a veces la elección no la hago “antes que nada” (la resistencia puede ser fuerte), puedo hacer la elección más tarde o en cualquier momento en que la incomodidad se vuelve intolerable.  ¡He notado que cada vez disminuye más mi tolerancia de la incomodidad! 

 

En 2006, quiero elegir la vida; eso significa la elección de paz interior, abundancia, amor, verdad y dicha.  Cada vez que deshago mi elección de la muerte con un milagro estoy eligiendo la vida eterna y ésa es la Voluntad de Dios para mí:

Cuando aceptaste el glorioso propósito del Espíritu Santo en vez del del ego, renunciaste a la muerte y la substituiste por la vida.

T-19.IV.C.2.13

 

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