Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar

Cuando comencé a trabajar con esta lección, me llamó la atención la manera sorprendente en que se manifestó mi resistencia en la forma de parloteo mental.  En ese momento le di más importancia a pensar brevemente en un proyecto para el día de hoy, en algo que alguien dijo ayer, en algo que leí, y así sucesivamente.  Prestar atención a estas cosas sin duda es darle valor a lo que no lo tiene.  Tengo la oportunidad ahora mismo de regresar a Casa a la paz y el Amor de Dios.  No hay nada que pueda demorarme salvo mi propia decisión de darle más valor a otra cosa.

Toda mi vida he estado buscando esta paz.  He tenido atisbos de ella: momentos pasajeros de dicha, un Amor todo abarcador.  Sin embargo las cosas de este mundo pronto atraen mi atención de nuevo y esa sensación se desvanece.  En esta lección el Curso no nos pide todavía que logremos mantener un estado de plena conciencia del Cielo.  Simplemente nos da un medio para experimentarlo un instante y recuperar la experiencia de modo que podamos mirar el mundo de otro modo, valorar sus imágenes un poco menos.  A medida que nos tenemos la experiencia del Hogar cada vez más, el mundo será cada vez menos atractivo.

Traemos de regreso con nosotros y compartimos con nuestros hermanos el Amor que sentimos en nuestro Hogar en el Cielo.  Cada experiencia fortalece nuestra voluntad de seguir practicando, de seguir abriendo las mentes a ese Niño inocente dentro de nosotros.  Al soltarme y dejar que me hunda en una paz profunda, se desvanece el parloteo de la mente.  A medida que aumenta el Amor en mi corazón, el Amor trae consigo el deseo de compartirse.  Miro el mundo con amable benevolencia.  El hábito de juzgar se desvanece y veo amigos amorosos por doquier.

No hay ninguna sensación de urgencia, ni impaciencia, pues no hay ninguna expectativa.  Mi hermano es Amor perfecto en verdad.  No hay ninguna necesidad de hacerlo cambiar.  No necesito que se ajuste a una imagen que yo fabriqué para él.  Yo sé que él está perfectamente a salvo junto conmigo.  En esa seguridad, yo confío y espero en la certeza del Amor inmutable, sabiendo que volvemos al Hogar juntos, pues no existe aquello de estar separados.  Al sentir esto reconozco que he vuelto al Hogar por un instante.  Llevo el recuerdo en mi corazón.  En cada momento me hacer recordar la verdad.  Todo llega cuando me permito permanecer muy quedo por un instante.

Este mundo es ajeno a nuestra verdadera Naturaleza.  No es nuestro hogar.  Es el efecto del deseo de separarse de la unicidad de Dios.  Nuestro verdadero Padre no es nuestro padre terrenal.  Nuestro verdadero Padre es el Amor que mora dentro de nosotros todavía.  Aquí se nos invita hoy a regresar a nuestro verdadero Hogar, a regresar al Amor que es nuestro estado natural.  Estamos invitados a dejar que el Amor sea nuestra prioridad más alta.  Estamos invitados a permitir que el Amor, que es nuestro estado natural, tenga la oportunidad de respirar el aire fresco que se encuentra en Su Hogar natural.  Estamos invitados a darle una oportunidad al Amor.

La lección nos hace recordar que el Amor que somos está ahí en este momento en la mente, para ser encontrado y vivido si así lo decidimos.  Estamos invitados a descansar en el Amor que somos por un rato.  Estamos invitados a permitir que el Amor que somos se reconozca como nuestro verdadero Hogar, como el Hogar verdadero de todos.

Somos extraños en este mundo de separación, es un mundo ajeno; no nos pertenece.  No es fiel a nuestra verdadera Naturaleza.  No es nuestro lugar de nacimiento y no es nuestro lugar de muerte.  Este mundo extraño surgió del deseo de ser como en verdad nunca podríamos ser.

Este mundo extraño se puede soltar así de fácil como se deseó.  No es lo que realmente queremos en nuestro fuero interno.  En lo más profundo queremos regresar al Hogar.  Queremos regresar al Amor, al Padre.  Queremos regresar a la única Realidad que tenemos en verdad.  Hace falta la voluntad para soltar la limitación y la muerte.  Ésta es mi práctica hoy.  Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi Hogar y descansaré un rato en el ambiente de unicidad, paz y alegría.

Para mí, esta es la lección más hermosa del Curso.  Durante tanto tiempo ansiaba encontrar la serenidad en mis hogares, en mis relaciones, en mi trabajo, pero de alguna manera siempre sentí que me faltaba algo.  A la larga, estas cosas me cansaban y me encontraba de nuevo sintiéndome inquieto.  Comenzaba de nuevo esa búsqueda infructuosa, y empecé a pensar que había algo mal en mí.

Cuando leí esta lección por primera vez, brotaron las lágrimas; lágrimas de alivio porque supe que esta era mi respuesta; esto es lo que había estado buscando todo el tiempo.  La lección dice que el Niño en mí necesita mi protección porque Él está lejos del hogar.

La lección también dice que no le fallaré y estas son las palabras que necesito para saber que no le fallaré.  TENDRÉ éxito.  Sí, ve a casa, Niño, ve a casa por un rato y trae de regreso contigo el aire que respiras con mi Padre, el silencio y la paz y el amor que encuentras ahí.  Trae esto de regreso para que el recuerdo de estas cosas fortalezca mi jornada.  Y cuando estés ahí, dile a mi Padre que estoy camino a casa.

Sin tener conciencia de mi búsqueda, nunca sentí el descontento.  Sin embargo, “la sensación de incomodidad dentro de mi propia piel”, o “de estar afuera mirando para adentro” me ha asolado desde que tengo memoria.  Nunca había conectado estos sentimientos con la voz en mi cabeza que lloraba y gritaba y susurraba, “¡Sólo quiero ir a mi hogar!”  Esa voz ha estado conmigo siempre.

Yo también lloré la primera vez que leí la lección.  Fue un alivio enorme saber que yo no era el único que escuchaba esa voz.  La dimensión de entendimiento que tuve este año me ha brindado la meditación.  La meditación me ha dado el lugar interno al cual regresar cuando la Voz dice que necesito reabastecerme.  Y hoy entiendo la conexión de los pensamientos.  Este material es maravilloso.

 

©2003, Pathways of Light, Inc. www.pathwaysoflight.org
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