En el sistema del ego todo es incierto e inestable debido a que no se basa en nada.

Comenzando por el concepto del Curso de "la pequeña diminuta idea," el pensamiento de separación es todo humo y espejos, evidentemente, y el Curso explica la inestabilidad de la identidad del ego desde esa ontogénesis.

Por ello cuando el ego forma su concepto de Dios, luego de la tercera división, cuando estamos plenamente identificados con la mente equivocada, la necesidad nos impulsa a proyectar en Dios aquello que negamos; en este caso, el pensamiento odioso de la separación. Esto lo convierte en el Dios iracundo del Génesis que echa a Adán y Eva del Jardín. Él es el objeto del temor de Dios. He aquí como el Curso describe la dinámica de este proceso de proyección del ego:

Una mente dividida está en peligro, y el reconocimiento de que alberga dentro de sí pensamientos diametralmente opuestos es intolerable. Proyecta, por consiguiente, la división, no la realidad. Todo lo que percibes como el mundo externo no es otra cosa que tu intento de mantener vigente tu identificación con el ego, pues todo el mundo cree que esa identificación es su salvación. Observa, sin embargo, lo que ha sucedido, pues los pensamientos tienen consecuencias para el que los piensa. Estás en conflicto con el mundo tal como lo percibes porque crees que el mundo es antagónico a ti. Ésta es una consecuencia inevitable de lo que has hecho. Has proyectado afuera aquello que es antagónico a lo que está adentro, y así, no puedes por menos que percibirlo de esa forma. (T-12.III.7:3-9)

En esencia entonces, aunque en ciertas enseñanzas gnósticas había conciencia que el Dios creador no era el Dios verdadero, no fue hasta la llegada del Curso, y fundamentalmente hasta después de Freud, que hubo suficiente sofisticación para expresar la dinámica de esta proyección. Con esa dimensión adicional, de repente la mitología gnóstica comienza a tener más sentido.

Como la Cristiandad siempre ha sido una religión terrenal, que le otorgó realidad al mundo y se ocupó del Dios que fabricó al mundo, simplemente tuvo que ocuparse mayormente de este Dios proyectado del ego, que por lo tanto se convierte en la encarnación de nuestros conflictos de autoridad, etc.

Como he dicho en otros escritos, el Evangelio según Tomás, reconocido ahora como el más original y posiblemente el más fiel a las verdaderas expresiones de Jesús, implica un no-dualismo que es más difícil de discernir en los Evangelios canónicos aunque, bien vistos, ciertos de sus aspectos también son más fáciles de entender desde el punto de vista del no-dualismo. Ciertamente no fue un accidente que el Evangelio de Tomás fuera suprimido, y prácticamente destruido completamente. Y lógicamente, la teología completó la tarea que los recopiladores del canon del NT habían comenzado, es decir, construir un sistema de pensamiento imaginativo alrededor de este Dios del ego que creó este mundo. Le otorga realidad al mundo, y luego desarrolla interpretaciones de Jesús enfocadas en el hecho de estar en este mundo, lo cual hace que su crucifixión se
convierta en punto focal, en lugar de la resurrección; todo lo cual interpreta su segundo advenimiento como el retorno a este mundo, subrayando de nuevo la realidad de este mundo en sí.

En nuestro trabajo con el Curso podemos darle sentido a todo este contexto. En nosotros y en otros podemos ver repetidamente la tendencia de explicarle a Jesús qué es lo que él dice, en lugar de escucharlo. Es en momentos como éstos que nos dedicamos a largas divagaciones. Y la diferencia, que al poco tiempo se vuelve fácilmente palpable, es ésta: si practicamos el Curso fielmente, nos lleva a experiencias que clarifican su terminología cada vez más. Tiene la estructura deliberada de una escalera de caracol que refuerza ese aprendizaje por experiencia.
Esto queda muy claro en las experiencias de perdón y unión, verdadera empatía, etc., comenzando con el libro de ejercicios entero, el cual podemos debatir hasta el hartazgo, o podemos hacer los ejercicios, y así aprender qué significan basado en nuestra propia experiencia. Por el contrario, cuando elegimos discutir sobre su enseñanza, y decirle a Jesús qué es lo que debería enseñar, estaremos practicando teología a escala reducida, es decir, ahora estaremos proyectando nuestro rollo sobre Jesús y Dios. Esto es lo que la mente dialéctica tratará de hacer todo el tiempo, ya que esto asegura la supervivencia del ego. Lo único que nos puede poner en contacto con las verdaderas enseñanzas del Curso y la enseñanza no dualista que promulga es la experiencia de hacer las lecciones del libro de ejercicios y la práctica continua del perdón en nuestras vidas, pues quedarán ocultas salvo que hagamos el trabajo que el Curso nos pide.

Finalmente caemos en la cuenta que aun en el NT se afirma repetidamente que todas las enseñanzas de Jesús nos llegan en parábolas, pero que a los apóstoles les explicaba todo individualmente. "No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo." Mc. 4:34 En nota aparte podríamos entender mejor el concepto de "en privado" con el sentido de "en unión" con Jesús, lo cual significa en la mente, naturalmente. Por lo tanto, visto a la luz de esta experiencia interna, la teología se reduce a una hazaña de la mente dialéctica que sirve para separarnos de la experiencia de seguirlo a Jesús. Y como estudiantes del Curso podemos ver esta conducta cada vez más claramente en nosotros y en los demás. Esta distinción demuestra muy claramente porqué es que sólo haciendo el trabajo en sí es lo que hace posible que el Curso cumpla con su promesa: vivir una vida más pacífica.

A este respecto el Curso hace las siguientes advertencias:

El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee. El curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar. El ego puede preguntar: "¿Cómo sucedió lo imposible?", "¿A qué le ocurrió lo imposible?", y lo puede preguntar de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase. (C-In.4)

Y

Una teología universal es imposible, mientras que una experiencia universal no sólo es posible sino necesaria. Alcanzar esa experiencia es lo que el curso se propone. Sólo cuando ésta se alcanza es posible la consistencia porque sólo entonces se acaba la incertidumbre. (C.In.2.5-7)


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