¡Preguntas, preguntas, preguntas! 

Ya saben... ¿estoy fluyendo bien hacia la iluminación espiritual, o estoy atascado hasta que deje de sucumbir ante esas porciones de pizza entre mis comidas macrobióticas perfectamente equilibradas?  ¿Estoy ayudando a transformar el mundo aunque no haga yoga y todavía necesite un almohadón para mantener mi espalda derecha durante los pocos minutos que logro meditar día por medio?  Dicho sencillamente, ¿estoy haciendo progreso en el camino, o simplemente jugando con mis esferas de cristal?

Todos nos hemos hecho estas preguntas pero ¿dónde se encuentran las respuestas?  ¿Tu propia voz interior, dices?

Sí, pero qué te parece si te olvidas de eso por ahora y completas esta prueba.  Canalicé una prueba precisa y científicamente exacta que revela exactamente dónde te encuentras en el marcador espiritual.  Responde a cada pregunta solo después de una contemplación seria y una sincera evaluación propia.  Acá va!

(1) ¿Qué es el crecimiento espiritual? 

A. Algo misterioso que le sucede a la gente que camina a la India o que están dispuestos a dedicar tiempo en contacto con la naturaleza con sus celulares y buscapersonas apagados;

B. Un tumor etérico que se encuentra en el campo áureo de alguien que se toma demasiado en serio;

C. Una parte natural e inevitable de la evolución de la humanidad que cualquier persona puede acelerar si está dispuesto a meditar con regularidad, gastar por lo menos el treinta por ciento de sus ingresos en talleres de crecimiento personal, y dejar de lado sus juicios acerca del tofu;

D. No importa.

(2) Estoy involucrado en el crecimiento espiritual al

A. Cumplir con mi parte de la sanación del mundo al sanarme a mí mismo;

B. Iluminarme y finalmente trascender la costumbre de enojarme con George Bush;

C. Abrirme a ser un canal, tener conversaciones con Dios, escribirlos, vender grandes cantidades de libros, y convertirme en filántropo multimillonario que no le importa el dinero;

D. No importa.

(3) Estoy respondiendo a estas preguntas a fin de

A. Evaluar sinceramente cuán espiritual soy;

B. Contestar todo correctamente y sentirme superior a la mayoría de la humanidad;

C. Hacerle el juego a Scott y obtener un atisbo de cómo funciona su mente singularmente deformada;

D. No importa.

(4) ¿En la vida qué es lo que se debe abordar con mayor seriedad?

A. ¡Sanar este planeta eliminando todo el odio y la negatividad, caray!

B. Ya aprendí a nunca tomarme nada en serio, salvo claro está, si alguien no está de acuerdo conmigo;

C. Para mí la vida es un chiste enorme, pero igual tengo que meditar cuatro horas cada día para acordarme del remate;

D. No importa.

(5) ¿Pienso que realmente se puede juzgar mi progreso espiritual?

A. Sí, pero sólo en la Corte Suprema;

B. ‘Progreso espiritual’ es un oximoron.  Nuestra unidad con Espíritu no puede progresar porque ya es, eterno, inmutable, aquí y ahora.

C. No se puede clasificar la propia espiritualidad, y si tratas de hacerlo, en realidad no estás muy evolucionado.

D. ¿Se trata de una pregunta capciosa?  ¡Todo esto se está poniendo demasiado Zen, me parece!

E. De veras no importa.

Ahora es tiempo de entregar sus respuestas y someterse al Juicio Final de Scott.  La respuesta ‘correcta’ para cada una de estas preguntas, la elección que sistemáticamente brinda paz y un lugar en el Reino del Cielo, aquí y ahora, con todos los gastos pagos, es (redoble de tambores) NO IMPORTA.

Permítanme explicar:

Toda la materia está hecha de energía, y la energía no puede ser creada o destruida.  Sólo cambia de forma.  Un Curso de Milagros® lo dice de otra manera.  “Nada real puede ser amenazado.  Nada irreal existe.  En esto radica la paz de Dios.”  Los físicos quánticos y los místicos espirituales se han reunido en la cima de la montaña y se han puesto de acuerdo alegremente – en realidad nada importa.

Darnos cuenta que no importa puede liberarnos para jugar con liviandad y desenfado en el mundo, sin ser engañado por la fuerza de la gravedad o por la ilusión de la materia.  Se dice que los ángeles vuelan porque se toman a sí mismos con liviandad.  Yo creo que estamos aquí para transformar nuestras novelas en comedias musicales, y que al hacerlo, descubriremos nuestras alas.

Mis alas quedan ocultas frecuentemente por mis preocupaciones. Por ejemplo, a veces me preocupo que después de morir voy a hacer memoria y evaluar mi vida, o peor, que Dios lo hará.  De una u otra forma, mi temor es que quedaré aplazado en varias materias importantes por lo menos y que tenga que volver a la tierra y sufrir el acné de nuevo.  Sin embargo mi intuición me susurra que no hay de qué preocuparse, que cuando dejamos nuestros cuerpos experimentamos una compasión tan vasta que la propia evaluación crítica y temor al juicio de Dios se desvanece igual que la oscuridad desaparece en la presencia de la luz.

Cuando creemos en un Dios de amor condicional que nos juzga al final, tendemos a evaluarnos con dureza, con bajo puntaje, tal vez con la esperanza secreta que Dios (o incluso otras personas) nos vean siendo tan severos que serán más complacientes con nosotros.  La mayoría se auto analiza con regularidad.  Un crítico interno severo presenta los exámenes, y generalmente no tiene piedad al calificarlos.  Dos de las interrogaciones internas más populares son “¿Cuán exitoso soy?” y “¿Soy amoroso?”  Los que estamos en el crecimiento personal hemos agregado “¿Cuán espiritual soy?”  De hecho, es probable que estos exámenes parciales nos lleven a la crisis de los 40.  ¡Se dan cuenta cómo se benefician los fabricantes de tranquilizantes debido a la popularidad de los juicios!

La levedad puede ser particularmente beneficiosa para llevar los interrogatorios a la luz para disolver la ‘materia’.  Tal vez no siempre pueda evitar tomar los exámenes de mi crítico, pero puedo dejar de tomarlos en serio.

Al final, la vida es demasiado importante para tomarlo en serio.  Tarde o temprano, en el más allá o más en el ahora, todos nos enfrentaremos al Día del No Juicio, el momento en que conoceremos a nuestro Creador.

 

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