El Curso continuamente enseña que “todo ataque es un ataque contra uno mismo” (T-10.II.5:1). Expresa que constantemente estamos atacándonos, pero que no nos damos cuenta de ello. Pensamos que el ataque viene de algún lado externo a nosotros, y nunca nos damos cuenta que se origina en nuestros propios pensamientos de culpa. Nos aconseja, una y otra vez; que miremos cuidadosamente qué estamos haciendo y pensando, para reconocer el auto-ataque en aquello que hacemos y finalmente elegir soltarlo.

La Lección 135 del Libro de Ejercicios aplica este principio general a un área particular de nuestras vidas que probablemente nunca hemos considerado como una forma de ataque en contra de uno mismo: la planificación.

Primero, señala que todas las defensas son una forma de ataque en contra de uno mismo porque le otorgan realidad a la ilusión de la amenaza, y luego intenta tratarlas como si fueran reales. Nos pide que miremos de cerca aquello que pensamos que estamos defendiendo, el modo en que lo defendemos y de qué lo defendemos.

Segundo, identifica nuestros planes como una forma de defensa. Los planes, dice Jesús, son una forma de defensa contra futuras amenazas. Si los planes son una forma de defensa, lo opuesto es verdad: todas ”Las defensas son los planes que emprendes para atacar la verdad” (L-pI.135.17:1). En otras palabras, las defensas y los planes son lo mismo. Cuando estableces una defensa en contra de algo, haces planes sobre qué hacer si sucede “X”. Todas las defensas son planes; y todos los planes iniciados por uno mismo son defensas.

Resumiendo, hacer planes es una forma de defensa, y todas las defensas son ataques en contra de mí mismo. Por lo tanto, hacer planes es sólo otra forma de ataque en contra de mí mismo, que tiene que ser advertido y luego abandonado.

Finalmente, la lección analiza el enfoque que “la mente que ha sanado” mantiene ante la vida: no hace planes, sino que recibe planes del Espíritu Santo, con plena confianza tanto en la guía del Espíritu Santo como en Su plan. Sólo este enfoque permite que en el momento presente se produzcan cambios, curación y milagros.

En el siguiente análisis de la Lección 135; haré comentarios sobre cada renglón de la lección. Les insto a que lean estas observaciones con el Libro de Ejercicios abierto y que lean cada párrafo de la lección antes de leer las notas, ya que no cito cada palabra de la lección, aunque me refiero a toda ella en su conjunto.

Los números grandes al principio de cada sección de comentarios identifican claramente el párrafo de la lección bajo discusión. Las citas que provienen de ese párrafo, por lo tanto, se identifican solamente por el número de la frase dentro del párrafo. Por ejemplo, “(4)” se refiere a la oración cuatro dentro del párrafo que se esté discutiendo.

Si me defiendo he sido atacado”(1). El pensamiento general que intitula a esta lección declara que todas las formas de defensa son en realidad testigos del ataque o de tu creencia en el ataque. Si tienes necesidad de una defensa, entonces debes estar percibiendo un ataque.

Esta lección demostrará que el propósito de hacer planes es defender tu pequeño “ser” (la imagen que has hecho de ti mismo, compuesto por tu ego y su expresión, es decir el cuerpo, que en adelante llamaré el “ego-cuerpo”).

Tu pequeño “ser” es tan débil que necesita defensa y dado que percibes a tu Ser atacándote a “ti”, estás atacando indirectamente a ese Ser verdadero, que es mente o espíritu (que no necesita defensa).

El primer párrafo de esta lección presenta muchas ideas que llaman a la reflexión, así que dedicaré varias páginas a discutir sólo este párrafo.

1 ¿Qué sentido tendría defenderte, salvo que pensaras que te están atacando? De hecho, existen tres creencias ocultas que quedan reveladas por la presencia de una defensa:

  Crees que estás siendo atacado.
  Crees que el ataque es real.
 
Crees que tu propia defensa puede salvarte del ataque.

Estas tres creencias son lógicamente necesarias si has creído conveniente establecer una defensa de cualquier tipo. Primero, si no creyeras que te estaban atacando, no necesitarías una defensa.

Segundo, si creyeras que el ataque que percibiste era insignificante o irreal, no te hubieras molestado en establecer una defensa. Por ejemplo, si fueras un león atacado por un ratón, no te molestarías en defenderte porque el ratón no es una amenaza significativa. Si un hechicero quemara tu fotografía para atacarte, no te defenderías (salvo que creyeras en la brujería).

Y finalmente, si creyeses que cualquier defensa que establecieras es inútil, tampoco te molestarías en defenderte. Un hombre frente a un maremoto no trata de construir una pared en la arena; sabe que es inútil.

Por lo tanto, si te estás defendiendo de alguna manera o de cualquier manera, debes creer estas tres cosas: estás siendo atacado, el ataque es muy real; y, tu defensa puede ser efectiva ante la amenaza que percibes.

Jesús dice que darse cuenta de esto es suficiente para entender que la defensa es una “insensatez”, señalando que nuestra defensa “otorga absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fuesen reales”(2). Aquí existe un presupuesto enorme que es difícil de aceptar salvo que hayas estudiado en el Texto que todo ataque es una ilusión. Si todo ataque es ilusión, entonces es realmente una insensatez darle realidad al ataque y luego responder a él como si fuera real. “Insensato” sería una buena palabra para describir al que se asusta de un ratón y que levanta defensas alrededor de ese ratón peligroso. Pero Jesús está diciendo que defenderse de un hermano es igual de tonto porque no puedes ser atacado y tu hermano en realidad no puede atacarte.

La defensa sólo “añade más ilusiones a las ilusiones” (3). Existe una ilusión de ataque y puedes contrarrestarla con una ilusión de defensa. En otras palabras, tu habilidad para defenderte es igual de ilusoria que la amenaza contra la cual crees defenderte. En realidad, tu hermano no puede lastimarte y tú en realidad no puedes lastimarlo a él. Es sólo un juego de niños, como soldados de juguete que se atacan entre sí.

Pero sí tiene un efecto colateral desagradable: hace que la corrección de tus errores mentales sea doblemente difícil, porque no hay una sola ilusión involucrada; hay capas de ilusiones e ilusiones dentro de ilusiones. No es una propuesta fácil corregir tu pensamiento al punto donde realmente puedes entender la Lección que dice “En mi indefensión radica mi seguridad” (L-pI.153).

Mas “esto es lo que haces” (4). ¿Qué es lo que haces? Agregas ilusiones a las ilusiones, haces que las imaginarias amenazas parezcan reales y luego respondes a ellas con defensas imaginarias. ¿Cuándo haces esto? Cada vez que tratas de “planear el futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos” (4). En otras palabras, lo haces constantemente en la forma en que te manejas con el tiempo – futuro, pasado y presente. Miremos brevemente cada uno para ver qué es lo que Jesús nos dice.

1. Planificar El Futuro Es Una Defensa

La planificación del futuro es una forma de defensa. Prevé la existencia de alguna amenaza y luego trata de generar una defensa contra esa misma amenaza. Si lo pensamos bien, incluso el simple plan para ir mañana de compras al supermercado es una defensa. En general, ¿qué te motiva para ir de compras? Simple: observas que te estás quedando sin algo que necesitas, sea leche, bananas o incluso alimento para gatos (que en mi caso es lo que más tengo que recordar). ¿Cuál es la amenaza? Que si no compras comida no tendrás nada para comer (y que, en última instancia morirás). Que si no compro comida, mi gato me perseguirá para que le dé de comer y yo me sentiré culpable si se enferma o muere. En las compras de supermercado, se percibe entonces una amenaza y un plan para contrarrestarla.

Discutamos ahora el común malentendido acerca de lo que el Curso expresa. El Curso no dice que no debas hacer una lista de compras ni que dejes de ir al supermercado. El Curso señala qué es lo que está pasando en la mente de todos nosotros, sin que se sepa. Existe una percepción de amenaza, un miedo muy enraizado del cual casi nunca te das cuenta y existe además la creencia de que puedes hacer algo al respecto. No está hablando de lo que haces, está hablando de aquello en que estás pensando mientras haces lo que haces. Está hablando de aquello a lo que le tienes miedo, aquello que estás protegiendo y la forma en que lo estás protegiendo. Como veremos pronto, las defensas siempre tienen algo que ver con tu cuerpo. Crees que debes ocuparte de tu cuerpo y defenderlo, cuando el verdadero problema está en la mente.

...todos los errores tienen que corregirse en el mismo nivel en que se originaron. Sólo la mente puede errar. El cuerpo sólo puede actuar equivocadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso (T-2.IV.2:3-4).

Es esencial recordar que sólo la mente puede crear, y que la corrección sólo puede tener lugar en el nivel del pensamiento. ... El cuerpo no existe, excepto como un recurso de aprendizaje al servicio de la mente (T-2.V.1:7,9).

Toda esta lección y el tema de ser guiado que aborda, trata principalmente de la corrección de la mente, no del comportamiento. A la corrección de la mente, le sigue una conducta acorde. “No necesitas orientación alguna excepto a nivel mental" (T-2.VI.3:5).

2. Activar El Pasado Es Una Defensa

¿Qué significa “activar” el pasado? La palabra “activar” significa “hacer que algo se active”. Activas el pasado cuando haces que el pasado esté activo en el presente, es decir, cuando piensas en el pasado como algo que tiene efectos reales ahora. Cuando desentierras un viejo resentimiento y le dices a alguien que lo que hizo el año pasado te está hiriendo ahora, estás activando el pasado. Estás dándole un poder que no tiene. Estás tomando algo muerto y lo estás reviviendo. Naturalmente, sólo vive en tu propia imaginación.

Cuando haces eso, dice Jesús, estás convirtiendo las amenazas imaginarias en reales y respondiendo con defensas imaginarias. De alguna manera crees que el pasado te puede lastimar, de hecho te lastima, y por lo tanto respondes a esta “sombría figura del pasado” (T-13.IV.6:1) como si fuera una amenaza real en el presente.

3. Organizar El Presente Es Una Defensa

Esto se refiere a todos tus intentos de conseguir que el mundo sea como tú quieres que sea: guardando con suma prolijidad y orden todas las cosas; volcando en tu computadora todas tus finanzas; manteniendo tu casa prolija y limpia; consiguiendo que la familia se siente a la mesa en horario; poniéndole etiquetas a las herramientas y ordenándolas en un pañol. Tienes organizadores para el ropero, para los zapatos y los cajones. De alguna manera tienes la sensación de que si tuvieras todo perfectamente organizado serías más feliz y estarías más seguro.

Repito, esto no quiere decir que debas vivir como un vago. Aquello que estamos señalando es la calma desesperación que subyace en casi todos estos esfuerzos. Estamos sugiriendo, por lo menos, cuál es la razón por la que a veces tienes ganas de llorar cuando te enfrentas con un cajón desordenado o una mancha en el mantel. ¡Aquí está sucediendo mucho más de lo que te das cuenta! En algún lugar, profundo; se encuentra el terror que te dice que el mundo simplemente te aplastará si pierdes el control, si dejas de organizarlo, si dejas de mantenerlo ordenado y limpio y prolijo. En forma principalmente subconsciente, percibes una amenaza y tus frenéticos intentos de organizarte no son sino tus defensas contra esa amenaza.

 

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